
El Restaurante El Madroño es uno de esos rincones clásicos que tienes que visitar si estás en el centro de Madrid, justo cerca de la Plaza Mayor. Lo que más llama la atención es su exterior lleno de murales coloridos y, cuando entras, te envuelve una decoración típica y alegre que te hace sentir como en casa. Además, empiezan con una tapa de chorizo de cortesía y, al final, te sorprenden con un chupito de licor de madroño servido en un vaso de barquillo cubierto de chocolate, ¡una delicia!
La carta es un verdadero festín para los sentidos, con raciones de ibéricos, arroces, sopas y deliciosas carnes. No te puedes perder las *delicias de bacalao con mermelada de madroño* o el nunca-fallido rabo de toro. Es un lugar perfecto para ir a tapear con amigos o familia, gracias a su ambiente amigable y precios razonables. Echa un vistazo a sus menús en TheFork y no olvides disfrutar de un buen trago al final; donde además el trato es siempre rápido y amable, como en los buenos tiempos.
Horarios El Madroño
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | Cerrado |
| martes | 9:00–24:00 |
| miércoles | 9:00–24:00 |
| jueves | 9:00–24:00 |
| viernes | 9:00–24:00 |
| sábado | 9:00–24:00 |
| domingo | 9:00–24:00 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación El Madroño
Dónde se encuentra el Restaurante El Madroño
¡Tienes que conocer El Madroño, un restaurante que es todo un hallazgo en pleno corazón de Madrid! Mientras paseaba por la zona, me topé con este lugar y su decoración auténticamente castiza me atrapó al instante. Decidí entrar, aunque ya tenía comida en casa, y solo pedí un vermouth de grifo. ¡Qué decir! Estaba delicioso y me lo sirvieron con una tapita de queso que hizo la experiencia aún mejor. Pero la verdadera joya de la casa es el famoso chupito de licor de madroño, que viene servido en un barquillo con chocolate. Te juro que estaba mucho más rico de lo que imaginaba. ¡Un dulzor equilibrado que no podías dejar pasar!
La atención en El Madroño también merece un aplauso. El servicio fue atento y correcto, lo que siempre se agradece en un restaurante. No puedo comentarte sobre la comida porque no la probé en esa ocasión, pero he escuchado maravillas de las patatas bravas, las albóndigas y las croquetas de jamón. Así que, si decides ir, asegúrate de pedir alguno de estos platos que tienen toda la pinta de estar para chuparse los dedos.
Por cierto, el ambiente es genial. El lugar tiene azulejos pintados a mano que le dan un aire muy especial. Además, sentarse en la terraza de la calle del Nuncio te permite disfrutar de la brisa y de la vida del barrio. ¿Y lo mejor? Los precios son muy razonables para ser un bar tan conocido y en una zona tan céntrica. Así que no hay excusas, ¡ponte las pilas y visita El Madroño!
Ahora, en cuanto a la ubicación, el restaurante se encuentra en Plaza de la Puerta Cerrada, 7, en el Centro de Madrid (28005). Así que cuando andes por el barrio, ¡no dudes en hacerlo un alto en el camino! Te recomiendo totalmente que le des una oportunidad.
Qué tipo de decoración tiene el restaurante
Y mira, sobre nuestra última noche en Madrid, realmente El Madroño fue la guinda del pastel. Entramos para tomar una copa antes de regresar a Miami y acabamos encantados con la experiencia. Leo nos atendió esa noche y, de verdad, se dibujó una sonrisa en nuestras caras con su amabilidad. Recomendó el rabo y vaya que hizo un buen trabajo, ¡estaba muy rico! Así que, gracias Leo, porque tu consejo hizo que nuestra despedida de la ciudad fuera aún más especial. ¡Definitivamente volvemos a verte en nuestra próxima visita!
La verdad es que, aunque solo fuimos a tomar algo, no pudimos resistir la tentación de pedir unas raciones. Y, chico, lo hicimos bien: todo estaba realmente muy bueno. Pedimos pulpo a la gallega, gambas al ajillo, croquetas caseras, y sí, esos vegetales a la parrilla eran un acierto total. El ambiente era cálido y acogedor, así que pasamos un rato genial. Los camareros, súper atentos y siempre pendientes de nuestras copas. Por cierto, el precio por persona oscila entre 30 y 40 euros, pero me parece bien invertido por la calidad de lo que probamos.
A pesar de que para unos la experiencia no siempre fue perfecta, yo resaltaría el encanto del local. Es un espacio decorado con un estilo tradicional y vistoso, muy agradable a la vista. Sin embargo, me parece que hubo una falta de atención con algunos detalles, como cuando retiraron nuestro pedido sin avisar. Eso, como que dejó un mal sabor de boca. Y mira que la comida estaba buena y las porciones eran grandes, pero ese gesto del camarero nos hizo sentir un poco incómodos. Esperemos que solo haya sido un mal día para el servicio, porque de lo contrario, sería una pena que una buena comida se empañara por un trato que no estuvo a la altura.
Y para cerrar con broche de oro, hay que hablar de la tarta de queso. Quiero decir, si hay un plato que no puedes dejar de probar, es ese. Cremosa y deliciosa, simplemente te hace querer regresar. Así que, si decides darte una vuelta por El Madroño, asegúrate de dejar un espacio en la barriga para disfrutarla. ¡Nosotros, sin duda, volveremos por más!
Cuáles son algunas características destacadas del exterior del restaurante
Y bueno, si te soy sincero, mi última experiencia en El Madroño fue un poco de todo. Por un lado, la comida está rica y me gustaron bastante las tapas que probé, pero el trato de los camareros fue francamente decepcionante. Te hablo de una situación en la que casi no nos miraban a la cara al hablarnos y, en un momento dado, nos echaron de la mesa diciendo que estaba reservada. Para colmo, otro camarero contradijo eso cuando le preguntamos. Bajo ninguna circunstancia debería sentirse así en un restaurante. La convivencia del buen comer con un mal servicio es como ir a dar un paseo y terminar en una tormenta, ¿sabes?
Por otro lado, si hablamos de las experiencias positivas, hay quienes han tenido un trato totalmente opuesto. He leído que el personal de El Madroño es super amable y que el ambiente está lleno de encanto, sobre todo esto lo notas en el barrio de La Latina, que tiene su propia vibra entrañable. Varios amigos me contaron que fueron solo por unas cañas y terminaron quedándose a comer porque la relación calidad-precio es excelente. Terminando la comida con un chupito de licor de madroño servidos en esos vasitos de barquillo con chocolate. Esas pequeñas sorpresas hacen que quieras volver, ¿verdad?
Y ya hablando del local en sí, me encanta lo auténtico que se siente. Es un espacio que juega con una mezcla de tradición y acogida, pero hay algo que siempre se menciona: el aparcamiento en la zona es un verdadero desafío. Si no conoces Madrid, puede que te lleve un rato encontrar un sitio donde estacionar, y eso es un pequeño punto en contra, aunque todos sabemos que en el centro muchas veces es así.
En cuanto al exterior, la fachada de El Madroño es sencilla pero acogedora, lo que anticipa el ambiente cálido que hay dentro. Está situada en una calle pequeña que te invita a entrar. En definitiva, El Madroño tiene todo lo necesario para ser un buen punto de encuentro... si la atención mejora un poco.
Qué tapa de cortesía ofrecen al iniciar la comida
Por donde lo mires, El Madroño es una parada obligatoria si te pasas por Madrid. No sé si te he contado, pero es el lugar al que siempre tengo que llevar a la familia cada vez que vamos. Conocí a Carlos, el camarero más atento y simpático de toda España, y desde entonces, ¡no fallo ni una sola vez! La última vez que fui, mi familia se quedó encantada con la comida y la atención. ¡Te lo juro! La calidad de los platos es increíble y las porciones son bastante generosas, perfecto para compartir y disfrutar.
Y hablando de comida, ¡no te puedes perder el pulpo a la gallega y el lomo de buey con patatas! Son simplemente irresistibles. Además, ofrecen una tapa de chorizo y patatas de cortesía al principio, que es un detalle que siempre me hace sonreír. Y para rematar la experiencia, no olvides probar su famoso licor de madroño al final. ¡Es lo mejor!
Lo que me encanta también es que el ambiente es muy acogedor, perfecto para disfrutar de una buena cena en familia o con amigos sin ser demasiado formal. Aunque hubo una vez en que un camarero se pasó un poco de roscón, pero eso son excepciones, ¿verdad? En general, la atención es fantástica y, aun así, el lugar sigue estando lleno. Así que si buscas algo auténtico con buen rollo, ya sabes, ¡El Madroño te espera!
Qué bebida especial se sirve al final de la comida
La verdad es que El Madroño en Pl. de Prta Cerrada, 7 es una joyita. La atención es lo que realmente destaca. No te puedes perder el servicio de Carlos, un camarero que se merece un 10 sobre 10. No solo fue súper atento y agradable, sino que su forma de manejar el local te hace sentir como en casa. Acabamos sentándonos un rato solo a ver cómo era el lugar y, finalmente, nos lanzamos a comer. Pedimos unas cañas y unos huevos rotos con jamón que estaban de maravilla.
Hablando de la comida, aunque hay opiniones variadas, la mayoría concuerda en que está todo bastante bueno. Mientras que los huevos rotos triunfan, la chistorra recibió algunas críticas por lo grasa que puede resultar, pero vamos, también eso depende del gusto de cada uno. El ambiente es genial, y aunque algunos dicen que el precio podría ser un poco elevado, yo diría que por lo que ofrecen, no está nada mal. ¿Y quién puede quejarse de un lugar decorado con tanto estilo y que además tiene terraza? Es un plus.
Una de las cosas más chulas es que al final de la comida, si tienes suerte, pueden invitarte al típico licor de madroño de Madrid. Es como una especie de celebración al final de una buena comida. Les recomiendo que lo pidan si tienen oportunidad porque, además de ser un clásico, ¡es muy rico! Así que ya sabes, si estás buscando un sitio con buena comida, un ambiente acogedor y un servicio excepcional, El Madroño es un acierto seguro. ¡No dejes pasar la oportunidad de visitarlo!
Qué tipo de platos se pueden encontrar en el menú del restaurante
Así que, ya que estamos hablando de El Madroño, no puedo dejar de mencionar lo increíble que es ese lugar. En pleno centro de Madrid, en la Pl. de Prta Cerrada, 7, es como un pequeño refugio donde la comida y la buena atención se encuentran. He ido varias veces y, siempre que lo hago, me quedo con la misma sensación: ¡es un sitio que no te puedes perder! Lo primero que me llama la atención es lo acogedor y típico madrileño que se siente. Ese ambiente de bar tradicional es lo que nos atrapa.
Si te gusta picar, las bravas son un must. Te lo digo en serio, son de esas que pides y luego no puedes parar de comer. Y ya que estamos en tema de mariscos, no te olvides de pedir los calamares, que junto con unas buenas cañas, hacen que el momento sea aún más especial. ¡Ricos, ricos! También, si tienes suerte, te invitarán a un licor de madroño que, te lo aseguro, está espectacular. No puedo decirte cuántas veces he pensando en ese sabor después de salir de allí.
Otra cosa que me encanta de este sitio es su personal. ¡Son súper amables! Siempre están ahí para atenderte y recomendarte lo mejor del menú, así que si tienes dudas, no dudes en preguntarles. La última vez que fui, probé la ensalada mixta y el secreto, ¡menudos platos! La carne estaba tan jugosa que se deshacía en la boca. Además, para rematar la comida, no puede faltar la tarta de madroño; aunque no fue la estrella del show, sí que estaba bien y es un buen cierre.
En cuanto a los platos que manejan, el menú tiene una variedad bastante interesante: desde clásicos como los huevos rotos con jamón hasta opciones más elaboradas como el arroz caldoso con bogavante y el rabo de toro. Y si eres fan de las tapas, ellos tienen croquetas caseras que son otra delicia. Si prefieres algo más ligero, las delicias de bacalao son una buena elección. Recuerda que el precio por persona ronda entre los 20 y 30 euros, así que prepárate para disfrutar sin romper el presupuesto. ¡En definitiva, seguro que encontrarás algo que te encante!
Cuáles son algunos platos recomendados en la carta del Restaurante El Madroño
Ayer decidimos pasar por El Madroño en la Plaza de Prta Cerrada, y déjame decirte que fue un acierto total. Desde el momento en que entramos, nos recibió esa decoración clásica que te hace sentir como en casa, pero con un aire de encanto que solo los buenos restaurantes tienen. La carta es pura tradición, y la comida… ¡todo estaba absolutamente delicioso! Pedimos unas bravas que eran un escándalo, como deben ser, y los huevos estrellados con jamón y picadillo fueron simplemente un sueño. No te olvides de los callos, ¡brutales! Y los chorizillos al madroño y la morcilla frita nos dejaron pidiendo más. Un auténtico festín.
Ah, y si pensabas que eso era todo, ¡espera a probar los chupitos de licor de madroño! Nos los sirvieron en esos adorables vasos de barquillo recubiertos de chocolate, un detalle que nos dejó a todos encantados. Lo mejor de todo es que el servicio fue rapidísimo y super atenta, te tratan con una hospitalidad que parece de otra época. No sé si sabes que estamos en pleno centro de Madrid, así que la relación calidad-precio es genial; por unos 20-30 € por persona, comes como un rey.
Ya sé, ya sé, seguro que te estás preguntando qué platos no te puedes perder si decides darte una vuelta por allí. Bueno, te recomendaría los huevos rotos con pisto, que son otra joya, o si quieres algo más clásico, prueba los huevos rotos con jamón y pimientos de Padrón. Las patatas bravas y picadillo también son un must. Vamos, que si tienes en mente ir, ¡reserva cuanto antes porque te aseguro que no te vas a querer perder esta experiencia!
Es un lugar adecuado para ir con amigos o familia
Volviendo al tema de El Madroño, te diré que, a primera vista, el lugar es un auténtico hallazgo en el corazón de Madrid. Estás en la Plaza de la Puerta Cerrada, un sitio que ya tiene su encanto por sí solo. ¿Y la comida? ¡Increíble! Si decides optar por el menú del día, están a tan solo 12,90€ y tendrás la oportunidad de probar lo mejor de la cocina madrileña sin arruinarte. ¡Eso sí que es una buena relación calidad-precio! El interior está muy bien decorado, lo que le da un toque acogedor y te hace sentir como en casa, perfecto para disfrutar de una buena charla con tus amigos.
Y hablando de charlas, déjame hablarte de ese famoso licor de Madroño que te ofrecen después del postre. La verdad, fue una sorpresa muy agradable. No solo es suave al paladar, sino que también le añade un toque gallego al cierre de la comida. Si eres de esos a los que les gusta descubrir nuevas bebidas, ¡no te lo puedes perder! Para que te hagas una idea del ambiente, mientras cenábamos, algunos de los camareros estaban súper atentos y amables, aunque hay que reconocer que hubo un par de comentarios sobre algún que otro camarero que no estaba en su mejor día. Pero bueno, eso no opaca la experiencia general, ¿verdad?
Aunque el servicio puede ser un poco irregular, como te decía, el ambiente es bastante festivo y alegre. Me han contado que hay quienes han tenido experiencias menos que ideales con algunos del personal, pero todos tenemos un mal día, ¿no? En general, la mayoría parece disfrutar de la experiencia y volvería sin pensarlo. Este es un lugar donde la comida es buena y el ambiente está bien, perfecto si buscas un sitio donde celebrar algo con amigos o una buena comida familiar. Con todo lo que he oído, seguro que te llevarás un buen recuerdo; ¡definitivamente es un lugar adecuado para ir tanto con amigos como con familia!
Cuál es la atmósfera del Restaurante El Madroño
Y, la verdad, encontrar un lugar que cumpla con las expectativas en Madrid, sobre todo en pleno centro, puede ser un verdadero reto. Pero El Madroño fue la salvación. Viajamos desde Barcelona por trabajo y al final terminamos agradeciendo que nos recomendaran este sitio. Nos juntamos 8 en total y, aunque pensábamos que sería complicado encontrar mesa, tuvimos suerte y no sólo eso, sino que la comida estaba espectacular. Hablando de eso, si van, no se pueden perder el bacalao y el rabo de toro. ¡Una maravilla!
Además, la carta es amplísima y está llena de esos platos típicos madrileños que tanto nos encantan. Y, para mi sorpresa, también tienen una gran variedad de vinos, así que no había forma de no disfrutar. Desde la primera impresión, el servicio estuvo a la altura, con un personal que se nota que sabe lo que hace y que, además, son súper amables. Atención de 10, de verdad.
Y ya para cerrar con broche de oro, después de nuestros cafés, nos invitaron a probar su licor de la casa. ¡Qué buen detalle! Sobre todo para entrar en calor del frío que hacía esa tarde. Es el tipo de gesto que te hace sentir como en casa, ¿no crees?
Ahora, en cuanto a la atmósfera del restaurante, es el lugar perfecto para disfrutar de una buena comida con amigos o familia. Hay un encanto especial en el ambiente que hace que todo sea más ameno y cómodo. No es un sitio pretencioso, pero te hace sentir bienvenido y con ganas de quedarte un rato más. Si buscas un lugar donde la comida, el servicio y la atmósfera sean de 5 estrellas, El Madroño es, sin duda, una de las mejores opciones en Madrid. ¡No te lo pierdas!








