
Si estás buscando un lugar con encanto y sabor auténtico, no puedes dejar de visitar El Lavadero de Patones en la Calle Buenavista, 29, en el pintoresco pueblo de Patones de Arriba. Este restaurante destaca por su especialización en brasas y asados de lechazo, todo en un entorno donde la tranquilidad y las vistas son simplemente espectaculares. Imagina disfrutar de tu comida en su terraza-mirador, rodeado de la belleza de la sierra, mientras te sumerges en los sabores de la cocina ancestral.
El ambiente es familiar e íntimo, lo que lo hace perfecto tanto para una cena romántica como para disfrutar de un buen rato en familia. El menú de fin de semana tiene opciones riquísimas, con platos caseros que te transportan a otra época. Con una puntuación de 4.4 sobre 5 y más de 1462 reseñas, ¡seguro que vas a querer hacer una reserva! Date un capricho y ven a vivir una experiencia gastronómica única en El Lavadero de Patones.
Horarios Restaurante El Lavadero de Patones
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | Cerrado |
| martes | Cerrado |
| miércoles | Cerrado |
| jueves | Cerrado |
| viernes | Cerrado |
| sábado | 12:00–18:00 |
| domingo | 12:30–18:00 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación Restaurante El Lavadero de Patones
Dónde se encuentra El Lavadero de Patones
¡Hola, amigos! Si estáis buscando un lugar para comer en un ambiente acogedor y con una atención que te hace sentir como en casa, tenéis que probar El Lavadero de Patones. Este restaurante, situado en el Calle Buenavista, 29, Patones de Arriba, Madrid, es un auténtico hallazgo. Desde que entras, la vibe del sitio, con sus varios comedores y unas vistas impresionantes al pueblo, te atrapa al instante.
La comida es simplemente espectacular. Personalmente, me encantaron las migas con huevo y uvas, son una delicia que no os podéis perder. También probamos las patatas revolconas y el entrecot, ¡todo riquísimo! Además, el menú de 27€ tiene una relación calidad-precio que merece mucho la pena. Y si sois amantes de algo dulce, la tarta de chocolate hará que vuestros corazones sonrían. En general, la gente ha dejado claro que aquí la comida se lleva un 10 y el servicio es igual de bueno, ¡un sólido 5 estrellas!
Un consejo: si queréis aseguraros una mesa, es mejor reservar con al menos un mes de antelación. Su agenda se llena rápido y aunque nosotros tuvimos suerte de encontrar mesa el domingo que fuimos, es bastante arriesgado ir sin reserva. La experiencia es genial y los camareros son super amables, así que os recomiendo que les llaméis antes para no quedaros con las ganas.
Por otro lado, la experiencia es aún mejor en grupo; si vais en pareja o con un grupo de 3-4 personas, disfrutaréis aún más de la buena comida y del ambiente tranquilo. Además, la zona tiene un nivel de ruido muy bajo, así que la charla y las risas van a fluir sin problema. Solo recordar que el aparcamiento es un poco complicado, así que dejad el coche en la parte baja del pueblo y subid andando o en minibus.
Así que ya sabéis, si queréis disfrutar de buena comida en un entorno encantador, no dudéis en visitar El Lavadero de Patones en Calle Buenavista, 29, 28189 Patones de Arriba, Madrid. ¡Seguro que repetiréis!
Qué tipo de cocina ofrece este restaurante
Te cuento que si decides visitar El Lavadero de Patones, te espera una experiencia que no vas a olvidar. De verdad, ¡un 10!! Desde que llegas, el ambiente es súper acogedor y las vistas son brutales, especialmente si te sientas en la terraza, donde puedes disfrutar de las montañas mientras degustas algo rico. La comida, ¡ay la comida! Pedimos un chuletón, unas migas y un pisto, y cada plato estaba ¡maravilloso! Te lo digo en serio, todo estaba tan bueno que no sabríamos decirte cuál fue nuestro favorito. Y el servicio, espectacular, de verdad. Veníamos con nuestro perro y se portaron encantadores. ¡Recomendado 100% si planes un día en Patones de Arriba!
Si lo tuyo es más un plan tranquilo, no te preocupes, que para eso también tienen un menú del día a un precio muy asequible. El de este mes estaba por 27€, y te juro que tras una mañana paseando por el pueblo, es la parada perfecta. Me encantaron los judiones y las patatas revolconas que probamos, además del entrecot que nos dejaron sorprendidísimos por el precio. Y para aquellos que sean amantes de lo dulce, ¡la tarta de queso! Por solo 2€ de suplemento, es toda una delicia que te dejará con ganas de más. Perfecto para un día de sol en la terraza, sin duda, repetiremos en nuestra próxima visita.
Hemos ido un par de veces y nunca hemos salido decepcionados. En nuestra última visita, pedimos unas migas con huevo y uvas, pulpo a la gallega, y un cachopo que estaba para morirse. Acabamos con una torrija de postre que nos dejó con una sonrisa de satisfacción. Además, el personal siempre es súper amable, marcan la diferencia, de verdad. ¡No puedo dejar de recomendarlo!
En resumen, si te preguntas qué tipo de cocina ofrece El Lavadero de Patones, te diría que es autóctona y deliciosa, con platos que destacan lo mejor de la tradición española, como el chuletón, las migas o el cachopo. Sin duda, una experiencia única en la que la comida, el servicio y el ambiente se unen para hacer de tu visita algo especial. ¡No dudes en pasar por allí!
Qué platos destacan en el menú de El Lavadero de Patones
Y bueno, ya que te estoy contando sobre mi experiencia en El Lavadero de Patones, tengo que decir que, aunque la espera fue un poco larga, ¡valió la pena! La comida que nos dejaron probar fue realmente buena. Ya sabes cómo son estos lugares en fin de semana, la mezcla de buen clima y gente que quiere disfrutar de un buen rato hace que se masifique un poco. Aun así, comimos bastante bien y eso siempre es un plus. Hicimos el sacrificio de quedarnos en la terraza, donde, a pesar del ajetreo, nos dejaron disfrutar del sol con unas vistas increíbles. Pero ojo, que el servicio andaba un poco desbordado... al final, los camareros hacían lo que podían. ♂️
El ambiente en la terraza es perfecto para relajarse. Te cuento que había un par de gatitos que se paseaban por allí y le daban un toque ameno a la experiencia. Si eres amante de los animales, esto será un plus para ti. En cuanto a la comida, pedimos unas croquetas de jamón que estaban exquisitas, así como un pisto con huevo que se llevó el 10 de todos. ¡No me olvides de las migas con huevo y uvas también! La verdad es que hay una variedad de platos que complementan la experiencia, siempre en un rango de precios bastante accesible, entre 20 y 30 euros por persona.
Ahora, para responder a tu pregunta sobre qué platos destacan en el menú de El Lavadero de Patones, la lista es bastante rica. No te pueden faltar las croquetas de jamón, son icónicas del lugar, y las migas en sus diferentes versiones, tanto con huevo como con torreznos. También te recomiendo las patatas revolconas; ¡están para chuparse los dedos! Y si te animas a algo más contundente, el cachopo es una elección que encantará a cualquiera. Así que, cuando planees tu visita, asegúrate de probar al menos un par de estos platos, ¡te lo aseguro, no te arrepentirás!
Cuál es la especialidad de la casa en El Lavadero
¡Y qué decir de la experiencia en el Restaurante El Lavadero de Patones! Si queréis un sitio donde disfrutar de comida de calidad y un ambiente acogedor, este es el lugar. Fuimos porque en TripAdvisor lo ponía como el mejor sitio para comer en Patones, y, sinceramente, ¡no nos decepcionó! La atención fue simplemente increíble; te hacen sentir como en casa desde el primer momento. Borja y su equipo son un encanto, siempre dispuestos a recomendarte lo mejor del menú. Si vais los fines de semana, no olvidéis hacer una reserva, porque se llena rápido.
Nos pusimos las botas a un precio más que razonable. Por 25 euros por cabeza nos salimos de allí reventados, pero felices. Probamos las famosas patatas revolconas; ¡madre mía, qué delicia! Venían acompañadas de unas cortezas que hacían una mezcla perfecta. Y no puedo dejar de mencionar las croquetas, que estaban super cremosas; ¡esos 8 bites nos encantaron! Luego, el cachopo que pedimos fue un espectáculo: jugoso, relleno de jamón y queso, y tan grande que acabas satisfecho solo con verlo.
Si estáis pensando en pedir algo especial, tenéis que probar el chuletón. Nos lo trajeron solo sellado y, con una mini parrilla al lado, nos dejaban cocinarlo al punto que queríamos. ¡Una experiencia genial para compartir! Los chorizos a la sidra también son un must. En resumen, todo es altamente recomendable y, con un servicio y ambiente así, es un 10 seguro.
Si os estáis preguntando cuál es la especialidad de la casa en El Lavadero, tenéis que tener en cuenta que el chuletón y las patatas revolconas son un par de platos que no podéis perderos. La atención, la calidad de la comida y esas vistas increíbles hacen que todo valga la pena. ¡Sin duda, volveremos!
Es necesario hacer reserva para comer en El Lavadero de Patones
La verdad es que no hay palabras para describir lo increíble que fue nuestra experiencia en El Lavadero de Patones, ¿sabes? Estuvimos no hace mucho allí y, OMG, la comida es simplemente insuperable. Desde que llegamos, nos atendieron de maravilla. Justo como nos dijo Borja, que estuvo muy pendiente de nosotros, los chicos ahí se desvivieron para que tuviéramos una mesa, a pesar de que no teníamos reserva. Imagínate, ¡con lo exigente que es mi novia! Salió encantada, y eso ya es un buen signo de que hay que volver pronto.
El ambiente es súper acogedor, con unas vistas espectaculares que te dejan sin aliento. Nos sentamos en la terraza interior, que resulta ser dog-friendly, así que llevamos a nuestros perros y no hubo problema. Fue genial ver a Ana, siempre con una sonrisa y atenta a los detalles. Esos pequeños gestos hacen que uno se sienta como en casa, ¿no crees? Y lo mejor de todo es que, aunque el lugar estaba lleno, no tuvimos que esperar eternamente para que nos atendieran. El servicio es rápido y amable, un combo que a todos nos encanta.
Sobre la comida, ¡ni hablar! Los huevos rotos con jamón y las migas con huevo y uvas son de esos platos que te dejan con ganas de más. Y para el final de la comida, no puedes irte sin probar el arroz con leche casero o el flan casero. La verdad, un festín para el paladar. Todo dentro de un rango de 30-40 euros por persona, ¡un precio bastante razonable para la calidad que ofrecen!
Ahora, respecto a la pregunta que muchos podrían hacerse: ¿Es necesario hacer reserva para comer en El Lavadero de Patones? Pues mira, aunque nosotros tuvimos suerte al conseguir mesa sin reserva, recomendaría hacer una para evitar sorpresas, especialmente los fines de semana. El lugar se llena rápido, ya que la gente lo mejora a diario. Así que, por si acaso, mejor asegurar el sitio y disfrutar de una comida sin preocupaciones.
El Lavadero de Patones tiene opciones para cenas románticas
Y después de un buen recorrido por Patones, no hay nada como sentarse en El Lavadero de Patones. No sé si te lo he dicho antes, pero la atención del personal es simplemente fantástica. A mí me atendió María José y su marido, que son un par de encantos. Ideal para un domingo de relax, la verdad. Las mesas en la terraza son un 10. Pedimos cosas ricas como ensalada de caprese, pulpo a la parrilla y pimientos rellenos y, sinceramente, ¡todo estaba buenísimo! Es un sitio que se merece sus 5 estrellas: comida, ambiente y servicio, todo de lujo.
Ahora, si te mola más el entrecot, aquí también le dan un buen toque. Hay algo de demora, pero merece la pena esperarlo. Solo hay que tener en cuenta que no ofrecen postres ni café en la terraza, algo que a algunos puede parecerles raro. Pero, ¡vamos! La experiencia es genial, y por 20-30€ por persona, lo que recibes es más que razonable. La comida está riquísima y esas vistas... son el complemento perfecto.
Lo mejor es que si solo quieres tomarte una cerveza en la terraza, también es ideal. En una ocasión, fui sin reserva y, en un abrir y cerrar de ojos, me dieron mesa. Las croquetas de jamón son un must-try, te lo aseguro. Hablando de precios, si decides comer algo decente, piensa en unos 80-90€ para dos, pero vale cada céntimo. Con las vistas espectaculares y ese ambiente tan agradable, uno no se puede quejar.
Y, qué pasa con las cenas románticas, te preguntarás... Pues mira, aunque me parece que el ambiente es super chido para una cena en pareja, especialmente en esa terraza disfrutando del atardecer, puede que se sientan un pelín desbordados en horas punta. ¡Pero eso no quita que sea un lugar acogedor! Así que si tienes paciencia y te lo tomas tranquilo, podrías tener una cena memorable. ¡Así que ya sabes! Si buscas un plan romántico con buena comida y buen rollo, ¡El Lavadero de Patones promete!
El restaurante ofrece un ambiente familiar
Y ya te digo, si decides ir a El Lavadero de Patones, no te puedes perder sus migas con huevo y uvas; son de otro planeta. La primera vez que fui, Ana nos atendió y, sinceramente, era un amor. Te hace sentir como en casa, y eso se siente en cada detalle del lugar. Además, el chuletón que ofrecen es de una calidad tan buena que se lo recomendaría a cualquiera sin dudarlo. ¡Es totalmente de otra liga!
Un sábado por la tarde, el sitio estaba a reventar. A pesar de eso, el servicio fue superbien; te aseguro que no te harán sentir invisible. Nos recomendaron el menú del día y, la verdad, vale cada céntimo. La atención es de 10, el ambiente es muy acogedor, y la ubicación en Calle Buenavista, 29 le da un encanto especial. ¡No hay nada como una buena comida disfrutada con vistas!
Aunque, hay quienes dicen que la experiencia puede ser un poco irregular. Un par de amigos me comentaron que les parecieron las patatas revolconas algo sosas y que el entrecot no estaba a la altura. Pero, mira, cada uno tiene sus gustos. Por lo general, salí muy contento después de haber disfrutado de un vermut delicioso y un postre casero de arroz con leche que me dejó sin palabras.
Y, hablando de familias, este restaurante sí que ofrece un ambiente familiar. Con su variada carta y un trato genial, es el lugar ideal para disfrutar en grupo; ya sea con amigos o con los peques. Así que no dudes en hacer una visita y disfrutar de toda la buena onda que hay ahí. ¡Te aseguro que no te arrepentirás!
Qué experiencia se puede esperar al comer en la terraza-mirador
Y volviendo un poco a lo que te contaba sobre El Lavadero de Patones, no puedo dejar de mencionar que la ubicación es simplemente perfecta. Desde una de las salas tienes vistas que te dejan sin aliento, es como si estuvieras comiendo en un cuadro. Y, aunque el servicio tiene sus altibajos, hay un señor que trabaja allí que es un encanto. Él fue el que nos llamó para confirmar la reserva y, la verdad, te hace sentir bienvenido desde el inicio, algo que se agradece mucho.
Ahora, la atención de algunas de las camareras fue un poco decepcionante. Dos de ellas parecían no estar en el mejor día; ni siquiera nos mencionaron el plato del día y una de ellas nos miró con mala cara cuando pedimos un par de raciones. La verdad, me pareció que el servicio merecía solo dos estrellas, y eso gracias al buen trato del señor. A pesar de eso, no puedo dejar de destacar que las migas estaban espectaculares. Los huevos revueltos no impresionaron tanto, y las patatas, bueno... demasiado aceitosas, hasta el punto de que aplastabas la patata y salía más aceite que otra cosa.
Por otro lado, si decides ir a almorzar allí, asegúrate de hacer una reserva, porque parece que los fines de semana es un lugar muy popular. Cuando fuimos una hora antes de nuestra reserva, la atención fue de 10, y ¡qué delicia de comida! Las patatas revolconas y el pisto estaban de muerte, además del entrecot que nos dejó impresionados. Y si te gusta el postre, la tarta de chocolate y el flan casero son un must.
Ahora, si alguna vez te preguntas qué tal es la experiencia al comer en la terraza-mirador de El Lavadero, te diré que es bastante especial. Imagina estar disfrutando de un chuletón o de unas migas bajo el sol, con ese paisaje de Patones de Arriba como telón de fondo. Es perfecto para relajarse un rato, y lo mejor es que si llevas a tu peludito, no te preocupes, que a la camarera le encanta hacer que todo el mundo se sienta a gusto y hasta le traen agua para los perrillos. ¡Definitivamente volveré cuando tenga la oportunidad! ️
Qué calificación tiene El Lavadero de Patones según las reseñas de los clientes
La comida en El Lavadero de Patones... ¡madre mía! Si estabas pensando que era solo otro restaurante del montón, piénsalo de nuevo. Éramos un grupo de 10 y desde el primer momento nos atendieron al instante. Me encantó cómo nos dieron el tiempo necesario para decidir qué comer, sin presiones. Eso es algo que a veces se agradece mucho, ¿verdad? Nos pusimos a compartir unos primeros que fueron una verdadera fiesta para el paladar. Las migas y los pimientos rellenos se robaron el show, y los huevos rotos con champiñones y jamón... ¡nunca había probado algo tan delicioso! Ah, y el chorizo a la sidra también es un must, demasiado bueno.
En cuanto a los principales, acabamos pidiendo dos chuletones y un lomo alto para disfrutar entre todos. La carne estaba en su punto, super jugosa y sabrosa. Y no puedo dejar de mencionar los postres, porque el coulant de chocolate me hizo desfallecer. La tarta de queso, además, es apta para celiacos, por lo que no me quedó opción más que disfrutarla. La experiencia fue como comer de reyes, y créeme que volveré con muchas ganas. Todo estaba increíble, tanto que me sentí en un auténtico festín.
Por cierto, para los que van con perritos, el lugar es super amigable. Nosotros comimos en la terraza, con unas vistas que quitan el aliento, y no pusieron ningún problema en traer agua a nuestra mascota. Así que si te preocupa eso, no te preocupes, están súper dispuestos a hacerte sentir a gusto. Además, a pesar de que solo había un camarero para toda la terraza, el servicio se mantuvo rápido y eficiente. Claro, siempre puede haber excepciones, pero en nuestra visita la experiencia fue de 5 estrellas por todas partes.
Y en cuanto a calificaciones, no hay duda de que El Lavadero de Patones se lleva una muy buena reputación. De hecho, según las reseñas de los clientes, el consenso es de que tiene un score bastante alto: 5 estrellas para la comida, 5 para el servicio, y 5 para el ambiente. Así que, si andas por Patones de Arriba, ya sabes a dónde ir. ¡Te va a encantar!
Cuántas reseñas ha recibido El Lavadero de Patones hasta la fecha
Te cuento que en mi última visita a El Lavadero de Patones, me quedé realmente encantado. El restaurante está situado en una ubicación privilegiada, en lo alto del pueblo, y las vistas son impresionantes. Imagínate disfrutar de una comida riquísima mientras miras ese paisaje tan bonito. Fui solo a comer y decidí probar una ensalada y un cachopo. Me sorprendió que me ofrecieran media ensalada porque, seamos sinceros, ¡la entera podría ser una exageración para una sola persona! En otros sitios, simplemente te la cobran sin pensarlo. Y el cachopo, ¡uf!, un auténtico 10 en sabor. Sin duda, creo que es un sitio que merece las 5 estrellas.
El domingo pasado también tuve la oportunidad de volver, y elegimos el menú del día. Lo primero que llegó fue un par de platos para compartir: migas y patatas revolconas. Los torreznos, aunque no eran lo mejor que había probado, eran aceptables. Luego vino el entrecôte, que estaba ```increíblemente tierno y jugoso```. Para el postre, decidí irme a lo simple y me pedí un café, pero siento que debería haber añadido la famosa tarta de queso por unos euros más. La porción es generosa, y acabas más que lleno. Este lugar es todo un acierto gastronómico, y sin duda, el servicio también se lleva un 5 por su atención y amabilidad.
La verdad es que la experiencia ha sido tan buena que cuando llegamos a hacer una visita inesperada, pensábamos que no tendríamos suerte. Ambos estábamos listos para dar la vuelta debido a la gran falta de mesas. Sin embargo, nos dieron un huequito tras unos 15 minutos de espera, y qué acierto fue parar aquí. Manuel y Sandra, con su trato tan cercano, hicieron que la comida fuera aún más agradable. Aunque los emplatados podrían mejorar, la calidad de los productos era indiscutible. En un momento, incluso vimos algo muy bonito: el dueño atendió a una familia que había tenido un pequeño accidente y les habilitó una mesa para que pudieran descansar. Eso sí que es un gesto que te da esperanza en las buenas personas.
En total, El Lavadero de Patones ha recibido un puñado de reseñas, ¡más de 160 hasta la fecha! Si te preguntas si vale la pena, la respuesta es un rotundo sí. El lugar tiene un ambiente cálido y acogedor, lo que hace que desees volver una y otra vez. Si buscas una buena comida con un toque personal, no lo dudes, ¡es tu sitio!
El menú de fin de semana incluye platos caseros
¡Y después de un buen paseo por Patones de Arriba, qué mejor que una parada en El Lavadero de Patones! Este restaurante es el lugar perfecto para comer algo rico, porque te transporta a la esencia de la gastronomía local. Te vas a enamorar de la decoración, que es una mezcla de lo rústico y lo moderno; esas paredes de piedra te hacen sentir que realmente estás en el corazón del pueblo. Pero lo mejor de todo son los aromas que salen de la cocina, ¡te invitan a entrar y disfrutar como un niño!
Al mirar la carta, prepárate para que se te haga agua la boca. Sus tapas son imperdibles, desde las clásicas aceitunas aliñadas hasta las albóndigas caseras que son una auténtica explosión de sabor. Además, tienen opciones para todos los gustos, así que si eres vegano o necesitas algo sin gluten, no te preocupes, ¡hay algo para ti! Y si te animas a probar el plato del día, seguro que te sorprenden con algo fresco y delicioso.
Una de las cosas que más me encanta es que siempre tienen ingredientes de temporada. Esto significa que los platos son variados y, a menudo, puedes disfrutar de sabores diferentes cada vez que los visitas. Y ya que hablamos de visitas, su terraza es perfectísima para esos días de sol. Imagina almorzando con esa vista espectacular, rodeado de naturaleza. Es un plan que no puedes dejar pasar.
Y sí, el menú de fin de semana incluye platos caseros. Así es, si buscas una experiencia auténtica, esto es lo tuyo. Ellos se esfuerzan por hacer que cada bocado te sientas como en casa, así que no dudes en pedir ese guiso que te recordará a la cocina de la abuela. ¡Perfecto para recargar energías y disfrutar del ambiente! Así que ya sabes, la próxima vez que estés por el área, ¡no dejes de pasar por El Lavadero de Patones!








