La Casa de Manolo Franco

La Casa de Manolo Franco

La Casa de Manolo Franco es ese lugar que no puedes dejar pasar si andas por La Fuente, 6, 28210 Valdemorillo. Este coqueto restaurante, que mezcla lo rústico con lo moderno, ha conseguido una estrella Michelin por su cocina creativa y llena de sentimiento, inspirada en el entorno natural de la Sierra de Guadarrama. Aquí, Manu Franco y su equipo traen a la mesa lo mejor de la gastronomía de proximidad, utilizando carnes locales y plantas aromáticas que recolectan cada semana. ¡La experiencia es todo un viaje al campo en cada bocado!

Si lo tuyo son los sabores auténticos, te alegrará saber que este restaurante cuenta con unos impresionantes 4.8 de 5 en Restaurant Guru y una impresionante selección de entrantes, platos principales y postres que cuentan una historia. Y, si te animas a visitarles, seguro querrás probar uno de sus emocionantes menús de temporada que te harán sentir como si estuvieras disfrutando de un día en el campo. Así que ya sabes, si quieres disfrutar de una experiencia gastronómica única, ¡la Casa de Manolo Franco te espera!

La Casa de Manolo Franco

Restaurante
4,8
635Reseñas
Fotos
La Fuente, 6, 28210 Valdemorillo, Madrid
603 66 24 94

Horarios La Casa de Manolo Franco

DíaHora
lunesCerrado
martesCerrado
miércoles13:30–16:30
jueves13:30–16:30, 20:30–22:30
viernes13:30–16:30, 20:30–22:30
sábado13:30–16:30, 20:30–22:30
domingo13:30–16:30

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación La Casa de Manolo Franco

Dónde se encuentra la Casa de Manolo Franco

¡Chicos! Si aún no habéis escuchado de La Casa de Manolo Franco, tenéis que apuntarlo en vuestra lista. Este restaurante, ubicado en La Fuente, 6, 28210 Valdemorillo, Madrid, es todo lo que está bien en el mundo de la gastronomía. Sinceramente, ¡nos dieron 5 estrellas y fue una experiencia para repetir sin duda! Desde que entras, el ambiente te hace sentir como en casa. Es ese tipo de lugar donde la atención es tan buena que el personal amabilísimo te hace querer quedarte y probarlo todo.

Nos decidimos por el menú corto, y vaya que fue un acierto. Desde el desayuno hasta los postres, cada plato era más sorprendente que el anterior. Los sabores eran únicos, y no querías que se acabasen. El servicio fue impecable, detallado y siempre a la altura. Cada vez que nos traían un plato, el chef Manolo o algunas de las chicas de sala venían a explicarnos con lujo de detalles lo que estábamos a punto de degustar. Me encantó esa conexión que crearon entre el plato y la tradición gastrómica, se nota que hacen lo que les apasiona.

Y no puedo dejar de mencionar esos macarons de romero con miel que prácticamente te llevan de vuelta a la infancia. La croqueta de la abuela Pepa… ¡Wow! ¡Eso es amor a primera vista! Además, cuando te despides, te sorprenden con un detalle: una bolsita de papel con “el desayuno” para el día siguiente. Ese tipo de atenciones son las que hacen que un lugar tenga un encanto especial. Ideal para compartir una buena cena con amigos o como un plan romántico.

Así que, ya sabéis, si queréis una experiencia única, donde comer es todo un evento, tenéis que hacer una visita a La Casa de Manolo Franco. Y ya que estáis buscando, recordad que se encuentra en La Fuente, 6, 28210 Valdemorillo, Madrid. No os arrepentiréis, ¡prometido!

Qué tipo de cocina ofrece el restaurante

Y la verdad es que La Casa de Manolo Franco nunca deja de sorprenderme. Estuve cenando el sábado con mi pareja y, sinceramente, fue una experiencia de cinco estrellas en todos los sentidos. Desde que cruzamos la puerta, el ambiente te atrapa: acogedor, cálido, y lleno de ese espíritu madrileño que hace que te sientas como en casa. Quiero dar un enorme agradecimiento a Manolo y todo su equipo, especialmente a Claudia, que se encargó de que nuestro servicio fuera exquisito. Ella realmente sabe cómo tratar a los clientes, haciéndonos sentir especiales desde el primer momento.

Hablando del menú, el menú de invierno fue un auténtico éxito. Y yo no sé tú, pero siempre quiero probar todo, así que me emocioné al ver que el menú largo incluía 18 platos que estaban perfectamente trenzados como si fuera un día en el campo. Un par de platos destacaron de manera brutal: la croqueta de jamón, el cocido y el bacalao en tempura. De verdad que estos platos jugando en otra liga. Si piensas ir, no te olvides de probar el revuelto de setas y esos churros de los Tíos Pichi y Ricardo, ¡te van a volar la cabeza!

Y necesito decirte que la implicación del equipo es palpable. El chef sale a explicar varios platos, lo que le añade un toque muy personal al servicio. La comida, el ambiente y el trato, todo estaba al nivel de una experiencia gastronómica de 10. Se siente que cada bocado tiene un propósito, y que hay una narrativa detrás de cada ingrediente. El arroz, por ejemplo, es el mejor que he probado en mi vida; no puedo dejar de pensar en ese sabor tan bien logrado.

En cuanto al tipo de cocina que ofrecen, definitivamente es un homenaje al producto fresco y de proximidad. Cuidan cada detalle, desde la elección de los ingredientes hasta la presentación de cada plato. Te llevan en un viaje por los sabores de la sierra madrileña, con preparaciones que resaltan lo mejor de la temporada. Lo mejor de todo es que, además de la comida deliciosa, en La Casa de Manolo Franco la hospitalidad brilla por sí sola. Sin duda, ¡volveremos pronto para probar el menú de primavera!

Qué distinción ha recibido la Casa de Manolo Franco

¡Ya te digo que la experiencia en La Casa de Manolo Franco puede ser completamente distinta según la visita! En mi última cena con los amigos, hicimos una reserva a nombre de Carlos Sánchez para cinco personas, porque, vamos, siempre es bueno probar algo nuevo. Pero, sinceramente, aunque este restaurante tiene una estrella Michelin, la experiencia fue un poco decepcionante. Desde el principio, nos sentimos un poco ignorados con el servicio de bebidas, y la manera en que sirvieron los platos parecía toda una improvisación. Justo cuando esperábamos que los sabores nos volaran la cabeza, los platos estaban bien, pero la creatividad y el sabor se quedaron atrás. Al final del día, ninguno de los platillos nos sorprendió, y con precios que rondan los 80-90 € por persona, uno espera un poco más, ¿no?

En contraposición, tengo que mencionar la experiencia increíble que tuvimos cuando celebramos otro aniversario en el mismo lugar. Fue una auténtica maravilla desde que llegamos. Manuel y su equipo se encargaron de cada detalle, como si estuviéramos en su casa. Optamos por el menú 'cierra los ojos xl', que es un verdadero festín. ¡No puedo dejar de pensar en lo emocionante que fue el aperitivo del desayuno en la cena y esa increíble resina de pino que me dejó alucinado! El arroz con leche fue tan espectacular que hasta se nos saltaron las lágrimas. Estos momentos hacen que uno realmente valore la experiencia completa y entiendas por qué tiene 5 estrellas en comparación con la visita previa.

Hablando de lo que se destaca de este lugar, definitivamente, la distinción que ha recibido la Casa de Manolo Franco es esa estrella Michelin. Pero, por lo que notamos en nuestra primera visita, parece que hay que buscar un equilibrio entre la decoración y la experiencia general. En esa cena, el mobiliario nos dejó una sensación de que podría mejorarse, y eso se notó. Sin embargo, no hay que olvidar que esto es más que un simple restaurante; es un lugar que intenta ofrecer una conexión emocional a través de la comida. Así que, si decides explorar, asegúrate de ir en la época adecuada y tal vez con el menú que realmente saque lo mejor de ellos. ¡Ya veo por qué algunos se enamoran de este sitio!

Quién es el chef principal del restaurante

Y ya hablando de toda la experiencia que tuvimos en La Casa de Manolo Franco, hemos quedado totalmente encantados. Desde el momento en que entras, te recibe un ambiente que te hace sentir como en casa, con un trato tan cercano que parece que te conocen de toda la vida. La comida es absolutamente exquisita; cada plato parece una obra de arte, elaborado con una atención al detalle que te sorprende desde el primer bocado. Te lo juro, no te vas a arrepentir.

Y, hablando de los platos, no puedo dejar de mencionar el menú degustación de invierno que probamos. ¡Vaya delicia! Todo, desde el revuelto de setas hasta la leche frita, es un festival de sabores que despiertan todos los sentidos. Y mira que no soy de exagerar, pero creo que ha sido de lo mejor que he probado últimamente. Además, el precio es realmente asequible considerando la calidad. Lo que pagamos, entre 80 y 100 € por persona, es un regalo si piensas en lo que recibes. Estamos deseando que llegue el menú de primavera para vivir otra vez esa magia.

El trato del equipo es notable, muy atento y profesional. Te hacen sentir como si estuvieras disfrutando de una cena en casa de amigos, y eso es algo que se agradece muchísimo. A veces, la rapidez del servicio es ¡casi impresionante! Sin esperas, todo fluye perfectamente y la comida llega caliente y lista para impresionar. Quizá añada un par de raviolis más al plato, pero eso es solo un pequeño detalle en una experiencia de 5 estrellas. ✨

En cuanto al chef, se nota que es alguien que tiene una conexión profunda con la gastronomía y con la esencia de la sierra madrileña. Reúne todo lo que hace de un restaurante un lugar especial, no solo con su talento en la cocina, sino también por su calidez y cercanía con los comensales. Así que ya saben, si quieren probar algo increíble, Manolo Franco es la persona detrás de esta joya que no se pueden perder. ¡No duden en visitarlo! ️

Qué características definen el ambiente del restaurante

En serio, si alguna vez te encuentras cerca de la Casa de Manolo Franco, no dudes en entrar. La primera vez que llegamos, justo el 25 de febrero, was like a total revelation. Desde que cruzas el umbral, te envuelve una atmósfera mágica. Es como si cada rincón de ese lugar estuviera diseñado para hacerte sentir como en casa, con una decoración que está cuidada hasta el más mínimo detalle. Se siente el amor que hay detrás en cada objeto y en cada diseño. No es simplemente un restaurante; es un hogar donde cada plato cuenta su propia historia.

Y es que, hablar de los platos es un deleite, aunque no quiero espoilear demasiado. La forma en la que Manolo y su equipo te invitan a “Cerrar los ojos” para disfrutar de su propuesta es simplemente brillante. Cada bocado te lleva a una explosión de sabores frescos y auténticos, combinando lo mejor de la alta cocina con la tradición de la Sierra de Madrid. Ya lo dije antes: hay algo realmente especial en lo que hacen aquí, y es difícil de comparar. Después de vivir esa experiencia, me atrevería a decir que su propuesta está varios escalones arriba de otros menús con estrellas Michelin que he probado.

Y, ¡no hablemos del servicio! Manolo y su equipo son de esos que te hacen sentir como si estuvieras en una reunión familiar. Te reciben con tanta calidez y cercanía que es imposible no enamorarse del lugar. Se nota que están ahí porque realmente les apasiona lo que hacen. Además, tienen un don para describir sus platos y el concepto detrás de ellos. Es como si te estuvieran haciendo parte de su historia culinaria, y eso lo hace aún más especial.

La Casa de Manolo Franco no es solo un restaurante, es una experiencia gastronómica auténtica donde el ambiente se siente íntimo, acogedor y lleno de alma. La atención al detalle, el cariño en cada servicio y la conexión que se establece con los comensales crean un espacio donde el tiempo parece detenerse. Así que ya sabes, si lo que buscas es disfrutar de una buena comida en un sitio que te hará sentir en casa, ¡este es el lugar! Sin duda, cada visita es una razón más para volver a sumergirse en esta historia que, estoy segura, Manolo seguirá escribiendo con cada plato que saca de su cocina.

Cómo se inspira la cocina en el entorno natural

Y bueno, ¿dónde empezar a contar lo que vivimos en La Casa de Manolo Franco? ¡La experiencia fue de esas que se quedan grabadas! Desde el primer momento te sientes como si estuvieras en la casa de un amigo que realmente sabe cómo cuidar a sus invitados. Esa hospitalidad que te hace sentir como si fueras parte de la familia. La ubicación de la mesa, con ese jardín vertical que llena la vista de musgo y ombligos de Venus, fue el marco perfecto para disfrutar de una cena que se sintió íntima y especial, incluso con la lluvia afuera. Y hablando de comida, probamos el menú de primavera, y vaya que cada pase nos dejó boquiabiertos, como si nos hubieran transportado a un rincón de la naturaleza con cada bocado.

El vermut casero que nos ofrecieron al inicio tenía un sabor tan auténtico que ya me imagino a Manolo en su cocina probando cada ingrediente. Y ese pincho de tortilla... ¡madre mía! Nunca pensé que una miniatura pudiera llevar tanta esencia en su sabor. El bacalao crujiente por fuera, con ese interior jugoso que se deshacía en la boca, fue otra prueba de que hasta lo sencillo puede ser magistral. Y por último, esa torrija cremosa que casi se deshace al comerla… ¡habrá que volver solo por eso!

Y esto no es todo, porque este lugar tiene algo especial que no se encuentra en cualquier sitio. La atención del equipo, que parece un auténtico sueño, ha superado lo que podríamos esperar. En cada visita, quedas con una sonrisa que dura días, y la combinación de sabores y texturas hacen que toda la experiencia sea un viaje para los sentidos. Vaya, que la segunda vez que fuimos, no decepcionó en absoluto.

Ahora, en cuanto a esa inspiración en el entorno natural, hay que decir que la cocina de Manolo es un homenaje a su pueblo y su antiguo restaurante familiar. Cada plato habla del monte, de la tierra que hay alrededor. El chef se esfuerza por traernos la esencia de la naturaleza al plato, usando siempre productos de calidad y temporada. No es solo comida, es una experiencia que te conecta con lo que te rodea. Así que si alguna vez se preguntan cómo se siente llevar el monte a la mesa, simplemente piensen en todo lo que vivieron allí. ¡No tienen excusa para no probarlo!

Qué tipo de ingredientes se utilizan en los platos

Tienes que probar La Casa de Manolo Franco, te lo digo de corazón. Este lugar en La Fuente, 6 se ha convertido en uno de mis sitios favoritos en Valdemorillo, Madrid. Cuando entras, la decoración rústica te envuelve de inmediato; esas paredes de piedra y las mesas de madera te hacen sentir como en casa. Además, la atención es un encanto, siempre con una sonrisa y dispuestos a recomendarte lo mejor del menú.

Hablando del menú, ¡vaya delicia! Sus especialidades son un auténtico festín: puedes elegir entre una variedad de platos que van desde pescados y mariscos fresquísimos hasta carne de ternera de primera calidad. Te recomiendo el cochinillo asado, escríbeme más tarde para agradecerme por haberte dado este consejo. Y si te gusta el vino, tienen una selección que no se queda atrás.

Y no me puedo olvidar de los postres, donde la propuesta de La Casa de Manolo realmente brilla. Me encanta cómo elaboran cada uno de ellos, desde los flanes caseros hasta las tartas de queso, te aseguro que cada bocado es una explosión de sabor.

En cuanto a los ingredientes, la calidad es su prioridad. Utilizan productos frescos y de temporada, así que te puedes imaginar lo delicioso que es cada plato. Además, procuran que sean de proveedores locales, lo que le da un toque especial y auténtico a su cocina. Sin duda, un lugar ideal para disfrutar con amigos o en una comida familiar. ¡Tienes que ir!

Fotografías La Casa de Manolo Franco

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