
La Cueva de Krusty es un restaurante bodega mágico situado en Calle de Sta. María de la Cuesta, 58, El Molar, donde la historia y el misterio se fusionan en un entorno cálido y acogedor. Con un enfoque en seleccionar las mejores materias primas a diario, cada plato es una experiencia única. Tienes que probar su Provolone con Boletus y, si eres amante de la carne, la especialidad de Buey Wagyu Japonés te dejará sin palabras. Además, sus Tajines de mar y tierra traen un toque oriental que no te puedes perder.
Este pequeño pero original lugar es, sin duda, el mejor local gastronómico de El Molar, así que ¡asegúrate de reservar con antelación! Aunque la carta es reducida, esto no debería ser un inconveniente, ya que cada plato está cuidadosamente elaborado. Con una puntuación de 4.6 sobre 5 en Restaurant Guru, ¡La Cueva de Krusty promete una experiencia memorable que te hará regresar por más!
Horarios La Cueva de Krusty
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | Cerrado |
| martes | Cerrado |
| miércoles | Cerrado |
| jueves | 13:00–17:00, 20:00–23:00 |
| viernes | 13:00–17:00 |
| sábado | 13:00–17:00, 20:00–23:00 |
| domingo | 13:00–17:00 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación La Cueva de Krusty
Dónde se encuentra La Cueva de Krusty
¡Hola, amigos! Si buscan un lugar acogedor y hogareño para disfrutar de una buena comida, tienen que probar La Cueva de Krusty. Ubicado en Calle de Sta. María de la Cuesta, 58, 28710 El Molar, Madrid, este restaurante es un verdadero tesoro. Les aseguro que su especialidad es un provolone casero descomunal que dejará a todos con ganas de más. Ah, ¡y el toque de las brasas en los pies para estar calentitos es la guinda del pastel! Sin duda, es un sitio al que repetirán, no se lo pueden perder.
Si les gusta la comida deliciosa y el trato amable, La Cueva de Krusty es donde quieren estar. Aquí, son solo 8 afortunados los que pueden disfrutar del lugar a la vez, así que asegúrense de reservar. La atención es personalizada y única, ya que el dueño está en cada detalle para hacer que su momento sea súper especial. ¿Les mencioné lo rica que es la hamburguesa de Kobe y el espectacular tallin de bacalao y langostinos? ¡Espectacular!
Además, si son fans de la carne de calidad, no se pueden ir sin probar el Wagyu y ese provolone de boletus que es difícil de olvidar. Todo lo que probamos estaba de 10, desde los chorizos a la sidra hasta la tarta de milhojas. Y lo mejor de todo, ¡tienen una atención al cliente que se siente como de la familia! Esa calidez hace que cada visita sea excepcional.
Así que, para resumir, si se preguntan dónde se encuentra La Cueva de Krusty, ya saben: en Calle de Sta. María de la Cuesta, 58, 28710 El Molar, Madrid. ¡No se olviden de hacer su reserva porque, créanme, este lugar es un sitio mágico y auténtico que querrán visitar una y otra vez!
Qué tipo de establecimiento es La Cueva de Krusty
¡La Cueva de Krusty es el sitio que querrás buscar cuando estés por El Molar! Cinco estrellas bien merecidas. Desde el momento en que entras, te sientes envuelto por un ambiente muy agradable. El lugar es pequeño y acogedor, así que no olvides hacer tu reserva. Pero una vez dentro, ¡vaya sorpresa! La decoración es peculiar y original, lo que le da un toque especial a la experiencia. Además, el personal es de lo más encantador, siempre dispuesto a aconsejarte sobre qué pedir y, lo mejor de todo, te ayudan a no pedir de más, algo que se agradece cuando estás en plan de disfrutar.
¿Y la comida? ¡Espectacular! El provolone es una maravilla y no puedes dejar pasar los chorizos a la sidra. Si te encanta la carne, la picaña es insuperable. Y no me hagas hablar de los postres... Alucinarás con el Tajín y el brownie, perfectos para cerrar con broche de oro. En nuestra última visita, que éramos diez, pedimos de todo y nos costó unos 45 € por persona con buen vino y cervezas. Salimos más que satisfechos y con ganas de repetir.
Si quieres disfrutar de un buen plato de wagyu con su certificado de calidad, este es el lugar. El pan recién hecho y calentito que te traen al inicio es otro plus que deberías probar. Y no olvides el café, que también está a otro nivel. Por lo que veo, no soy la única enamorada de este sitio; la gente se siente igual. En definitiva, La Cueva de Krusty es un restaurante íntimo donde la buena compañía y la excelente comida están aseguradas. ¡Ya puedes añadirlo a tu lista de 'imprescindibles'!
Cuál es la dirección exacta de La Cueva de Krusty
Y hablando de La Cueva de Krusty, ¡qué lugar tan encantador! No te dejes engañar por su tamaño; aunque es un local pequeño, tiene un aire acogedor que lo hace perfecto para una cena cómoda. El trato de los propietarios es simplemente genial; son súper amables y están siempre dispuestos a recomendarte lo mejor del menú. La clave es dejarse aconsejar por el cocinero. Él sabe lo que hace y sus sugerencias suelen ser un acierto total.
Ahora bien, si te decides por el queso provolone en tomate confitado con crema de boletus y shitake, prepárate para una explosión de sabor, aunque puede que te resulte un poco pesado. Sin embargo, hay algo que no se puede negar: ¡es un plato muy rico! Y sobre la picaña de wagyu, tengo que decir que está tierna y jugosa. Eso sí, no llega a la calidad de una buena carne de vaca de larga maduración, pero sigue siendo una experiencia deliciosa que vale la pena probar.
El postre que elegimos fue una tarta de manzana con bola de helado, y aquí es donde las cosas se pusieron un poco más flojas. La tarta en sí tenía una masa base simple con rodajas de manzana, pero sin ninguna crema en su interior; no estaba mal, pero no es el mejor final para una comida tan buena. Aun así, te animo a visitarlo, hay un montón de platos interesantes en su carta que aún no he tenido la oportunidad de degustar, así que definitivamente volaré de vuelta.
Y si te preguntas dónde encontrar este tesoro gastronómico, tienes que ir a Calle de Sta. María de la Cuesta, 58, 28710 El Molar, Madrid. ¡No te lo pierdas! Cada visita promete ser una experiencia única y deliciosa.
Qué platos son recomendados en La Cueva de Krusty
Y luego llegas a La Cueva de Krusty y de repente, todo cambia. Cinco estrellas en todos los aspectos: el ambiente, la comida, y, por supuesto, el servicio. Es un sitio pequeño pero super acogedor donde no puedes evitar sentirte como en casa. Tuve la suerte de ir a comer con mi hija y mi marido, y no puedo más que hacerle un gran aplauso al cocinero Albano. La comida estuvo espectacular, de verdad que enhorabuena a la chica que nos atendió, un verdadero encanto.
Desde el momento en que entras, te envuelve un ambiente cálido y una decoración original que hace que te sientas especial. Y no me hagas empezar con la comida, ¡es que es exquisita! La cocina está abierta y ves todo lo que preparan, lo que le añade un toque auténtico. Si buscas un buen vino, el de la casa no te va a defraudar, y el pan... ¡ay, ese pan! Una perdición total. Así que asegúrate de hacer una reserva previa porque el lugar se llena rapidísimo.
Si te gusta la carne, no puedes olvidar probar el provolone, que me atrevería a decir que es el mejor que he probado en la vida. Y no te vayas sin probar la hamburguesa de carne wagyu; eso sí que te va a dejar sin palabras. La carne está tan jugosa y sabrosa que es casi un crimen no disfrutarla. Si tienes la oportunidad, también te recomiendo mucho las carrilleras, que están super melosas y te van a dejar queriendo más.
Y aunque el sitio es tranquilo y calentito, lo mejor es el trato que te dan. El dueño se asegura de que no pases frío y está pendiente de que disfrutes al máximo. En resumen, si estás pensando en qué platos pedir, no te puedes perder el provolone y la hamburguesa Krusty. También están genial las tostas de chorizo y la picaña; ¡todo lo que pedimos estaba riquísimo! Así que ya sabes, ¡no dudes en ir a La Cueva de Krusty!
Cuál es la especialidad de carne en el menú
La verdad es que La Cueva de Krusty superó todas nuestras expectativas. Cuando llegamos a El Molar, lo hicimos un poco de casualidad y resultó ser una gran fortuna. Nos dejamos llevar por las valoraciones de Google y, ¡vaya que no se equivocaron! Desde el momento en que entramos, el ambiente se sintió acogedor y familiar. El trato que recibimos fue fantástico; todos fueron super amables, especialmente con nuestra peque que, como sabrás, no se conforma con cualquier cosa. Salimos encantados de allí y con el estómago a reventar.
La comida fue una delicia total. Empezamos con un provolone que estaba para morirse de rico; yo que no soy tan fan del queso, ¡creo que lo repetiría sin dudar! La carne también estuvo a la altura, y si te soy sincero, la combinación con la crema de boletus y almendras fue un “wow” absoluto. De postre, no te puedes perder la copa de nata con almendras garrapiñadas. De verdad, un cierre perfecto para una comida espectacular.
Por si fuera poco, la atmósfera del lugar es súper íntima y acogedora. Hay una terraza que te ofrece unas vistas preciosas de la sierra, lo que suma al encanto del sitio. Además, el dueño, Albano, es un anfitrión de 10; todo un apasionado que te recomienda los platos y no se equivoca. Nos habló de la historia del Molar, que fue muy interesante y agregó un valor extra a nuestra visita.
Y hablando de carne, la especialidad en su menú es, sin duda, la presa, que viene acompañada de patatas. La verdad, este plato ha sido de los mejores que hemos probado. Si te gusta comer bien y disfrutar de un servicio excepcional, no dudes en darte una vuelta por La Cueva de Krusty. Altamente recomendable si buscas un lugar diferente y con encanto. ¡Nosotros, sin duda, volveremos!
Qué hace que el Provolone con Boletus sea especial
Y hablando de la Cueva de Krusty, lo primero que te diré es que es un sitio encantador. Es pequeño y acogedor, como si estuvieras en casa, lo que siempre se agradece. La atención es de primera, con gente como Aida y Albano que se aseguran de que te sientas como en familia. La comida es exquisita, cada plato que pedimos fue una delicia, pero déjame contarte sobre el Wagyu con Patatas Asadas. ¡Es simplemente espectacular! La carne estaba en su punto perfecto, tierna y llena de sabor, y esas patatas asadas son el acompañante ideal.
Por supuesto, no puedes irte sin probar el queso provolone, que además de ser una de las especialidades, estaba simplemente riquísimo. La rica combinación con las trufas lo hace aún más irresistible. Ah, y si tienes un poco de espacio, los postres caseros son el broche de oro para cualquier comida, ¡no les hagas el feo! Cada bocado es un pequeño placer.
El ambiente también juega un papel importante; es ese tipo de lugar donde podrías quedarte horas charlando con amigos. Sin esperas y con un servicio que te hace sentir especial, no puedo evitar recomendarlo. Está claro que en la Cueva de Krusty, disfrutamos de una experiencia más que positiva. De hecho, ya estoy pensando en cuándo volver.
Te preguntarás, ¿qué hace que el Provolone con Boletus sea especial? Bueno, no solo porque la calidad del queso sea excepcional, sino porque la combinación con el boletus aporta un sabor terroso que lo eleva a otro nivel. Es una mezcla de texturas y sabores que, si te gustan los quesos fundidos y la cocina creativa, no querrás dejar pasar. Te aseguro que es de esos platos que se te quedan grabados en la memoria.
Qué son los Tajines de mar y tierra y por qué son populares
Y, ¡oh, por Dios! No te puedes perder el provolone, que está espectacular. Es un plato que no solo es un antidiabético visual, sino que además, al probarlo, te aseguro que querrás pedir uno más. Si a eso le sumamos la carne exquisita que sirven, es que se hace la boca agua solo de pensarlo. Y el pan, ¡oh, el pan! Calentito y crujiente, acompaña a la perfección cualquier plato. La última vez que fui, creo que ni siquiera dejé migajas en la mesa.
Hablando de la atención, es otro nivel. El trato es simplemente inmejorable; están encima de ti para que te sientas a gusto en todo momento. Es un lugar bastante pequeño, pero tiene un ambiente muy peculiar y acogedor que hace que resulte aún más especial. La próxima vez que decidas salir a cenar, apúntalo como una dos opciones porque, sinceramente, te va a sorprender. Volvemos fijo, eso te lo aseguro.
El precio es bastante razonable, claro, entre 40-50 € por persona teniendo en cuenta la calidad de la comida y el servicio, ¡un auténtico chollo! La última vez, disfrutamos de Wagyu con patatas asadas y tomate con queso provole y salimos con una sonrisa en la cara. Hay que darle un diez a su cocina sin duda.
Ah, y hablando de platos interesantes, los Tajines de mar y tierra son una mezcla perfecta que combina ingredientes del océano y de la tierra, creando un equilibrio único en cada bocado. Se han vuelto muy populares porque, además de ser deliciosos, ofrecen una experiencia gastronómica muy completa en un solo plato. ¿Te imaginas saborear carnes tiernas junto a mariscos frescos, todo cocinado a fuego lento en un recipiente tradicional? ¡Es como un viaje culinario que no te puedes perder!








