Restaurante Fismuler

Restaurante Fismuler

Si buscas un lugar con onda en Madrid, Fismuler, en la calle Sagasta, 29, es el sitio perfecto. Este restaurante moderno y bien situado en Chamberí tiene un ambiente super acogedor e informal, ideal para ir con amigos o en pareja. La decoración minimalista y el uso de materiales reciclados le dan un toque casual-industrial muy atractivo, y aunque el espacio está bien aprovechado, a veces el servicio se siente un poco ajustado para la cantidad de mesas. No obstante, siempre encontrarás un buen trato, y el ambiente es genial para disfrutar de una buena comida.

La cocina de Fismuler es impresionante, con platos que homenajean la gastronomía regional, aderezados con guiños modernos que sorprenden en cada bocado. Desde la ostra al natural hasta el bocata de oreja brava, la variedad es un festín para los sentidos. No te olvides de reservar con antelación, ¡aunque en las mesas compartidas siempre hay un hueco! Con una valoración de 4.3 en Restaurant Guru, es evidente que la experiencia es altamente recomendable. Si aún no lo has hecho, ¡no te quedes sin conocerlo!

Restaurante Fismuler

Restaurante
4,4
3.385Reseñas
Fotos
C. de Sagasta, 29, Chamberí, 28004 Madrid
918 27 75 81

Horarios Restaurante Fismuler

DíaHora
lunes13:30–15:30, 20:00–23:00
martes13:30–15:30, 20:00–23:00
miércoles13:30–15:30, 20:00–23:00
juevesCerrado
viernes13:30–16:00, 20:00–23:30
sábado13:30–16:00, 20:00–23:30
domingoCerrado

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación Restaurante Fismuler

Dónde se encuentra el restaurante Fismuler en Madrid

¡Hola, foodie amigos! Si aún no han probado el Restaurante Fismuler, se están perdiendo de una experiencia deliciosa. Esta joyita está en la C. de Sagasta, 29, Chamberí, 28004 Madrid, y te aseguro que salir de ahí con una sonrisa está garantizado. La otra noche fuimos con reserva, y el lugar estaba a tope, lo que siempre es buena señal. El ambiente es cálido y romántico, perfecto para una cita o una cena con amigos.

Por cierto, un detalle a tener en cuenta: al hacer la reserva, necesitas dejar los datos de tu tarjeta de crédito. Si no te presentas, te cobran una penalización por cada comensal. Así que, si decides ir, ¡asegúrate de no fallar! Aunque hablando de fallos, la ocupación de la mesa es por 2 horas, así que prepárense para pedir pronto. Pero en cuanto a la atención, el personal fue muy cordial y siempre estaban atentos a llenarnos la copa de vino. ¡Un buen servicio puede hacer toda la diferencia en una noche especial!

Ahora, sobre la comida… ¡wow! La calidad de los ingredientes es de primera y la ejecución de los platos simplemente increíble. Probamos el escalope, que es ¡enorme! Perfecto para compartir, y el arroz cremoso y el pato también estaban para chuparse los dedos. Además, no se pueden perder el helado de pistacho; es como hacer magia en cada bocado. Aunque, ojo, las mesas están un poco pegadas, lo que puede hacer que escuches las conversaciones de todos a tu alrededor.

En resumen, si estás buscando un lugar genial para cenar en Madrid, Fismuler es una opción fantástica. ¡No olviden hacer su reserva! Y recuerda, está en C. de Sagasta, 29, Chamberí, 28004 Madrid. ¡A disfrutar de la buena comida!

Qué tipo de ambiente ofrece Fismuler

Y si hablas de la comida en el Restaurante Fismuler, no hay forma de que no te convenza. Fui con mi pareja a comer y, de verdad, ¡es increíble! Cada plato estaba mejor que el anterior. Nos recomendaron pedir dos entrantes y un principal, y me alegra haber seguido ese consejo, porque las cantidades son perfectas. La calidad de la materia prima es espectacular y el cuidado que tienen por mantener los sabores propios es impresionante. Para empezar, pedimos Tatín de puerros y alcachofas, y de principal nos lanzamos a por la milanesa con huevo y trufa. ¿La guinda del pastel? La tarta de queso. Estaba riquísima, aunque para mi gusto un poco más dulce de lo que esperaba, pero eso ya depende del paladar de cada uno. En resumen, ¡100% recomendable! Comida: 5 estrellas, al igual que el servicio y el ambiente.

Y no sé si me crees, pero la vez que fuimos a Fismuler también nos llamaron la atención otros platos que son un espectáculo. No pedimos el famoso Escalope San Román (en parte porque busquemos algo diferente), pero todo lo que probamos estaba buenísimo. Desde el aperitivo de paté de cerdo y pollo hasta la dorada con almendras y uva tinta; todo fresco, con combinaciones que te dejan con ganas de más. El ramen de otoño también nos sorprendió positivamente; nos trajeron dos bowls para compartir, lo que fue un gran acierto. La falda melosa de cordero lechal estaba tan tierna que me transportó a mi tierra. Eso sí, la típica tortilla de guiso de calamar no fue nuestro fuerte, estaba un poco insípida. Pero en general, la experiencia fue espectacular.

En cuanto al ambiente que ofrece Fismuler, es acogedor y relajado, perfecto para una buena cena. A pesar de que nos sentamos en una mesa alta (que, personalmente, no me gusta mucho), la verdad es que estuvimos muy cómodos y había espacio de sobra. La atención fue impecable, especialmente con las alergias; no solo nos recomendaron qué evitar, sino que incluso cambiaron el aperitivo de la casa para adaptarse a nosotros. La conexión con el staff también suma, ya que fue genial volver a ver a Reda, a quien conocimos en otro restaurante. Si buscas un lugar donde disfrutar de buena comida y un ambiente chill, definitivamente Fismuler tiene que estar en tu lista.

Es Fismuler un lugar adecuado para ir con amigos o en pareja

La experiencia en Fismuler fue de esas que se quedan grabadas. Decidimos reservar después de ver las recomendaciones y, para nuestra suerte, el lugar cumplieron con todas las expectativas. Nos sentamos en una mesa alta que era super cómoda, ideal para disfrutar de una buena cena. Empezamos con un arroz con chipirones y cangrejo que, sinceramente, se llevó la palma, ¡10/10 sin duda! Luego probamos el rape a la brasa, que también estaba muy rico, pero el pato con maíz y mole amarillo quizás se quedó un poco seco. A lo mejor eso fue porque ya estaban cerrando la cocina, pero el menú es tan variado que ya estamos pensando en hacer una segunda visita para probar más platos, especialmente ese arroz que nos encantó.

El ambiente ese miércoles era increíble, super animado y acogedor. El servicio fue otro punto fuerte, con un personal muy atento, en especial Marcos, que nos hizo sentir como en casa en todo momento. Si hay que ponerle una pega, tal vez la música estaba un pelín alta para nuestro gusto, pero nada que arruinar la velada. Con un precio ronda de 50-60 € por persona, sientes que estás sacando un buen partido a la cena, algo que siempre es de agradecer.

Y bueno, en cuanto a si Fismuler es el lugar perfecto para ir con amigos o en pareja, la respuesta es un rotundo sí. La atención es fantástica y hay un ambiente que favorece tanto las conversaciones en grupo como los momentos más íntimos. No puedo dejar de mencionar la tarta de queso Fismuler, que es, sin duda, un broche perfecto para cerrar la velada. Así que, si estás buscando un sitio con buen comer y un ambiente agradable para cualquier ocasión, ya sabes dónde ir. ¡Vamos a repetir pronto!

Cómo es la decoración del restaurante Fismuler

Sabías que el Restaurante Fismuler es todo un descubrimiento en Chamberí, ¿verdad? La primera vez que fui, estaba súper emocionado porque escuché tanto sobre este sitio que no podía esperar más. Cuando llegué, me di cuenta de que tenía razón: el lugar es lindísimo, con una decoración muy cuidada y un ambiente acogedor que hace que te sientas como en casa. Además, el servicio fue estupendo desde el primer momento, siempre atentos a lo que necesitábamos.

Una de las cosas que más me impresionó fue el arroz rojo cremoso con cangrejo frito. ¡10/10! Literalmente, estaba para chuparse los dedos. También probé el famoso escalope, y eso sí, prepárate, porque es enorme. Con que pidas una ración, fácil pueden comer dos personas. No te pases de listo como yo y mis amigos, que queríamos probar varias cosas y salimos rodando. Pero en serio, la atención fue genial, y sólo por la comida ya vale la pena repetir, aunque el precio por persona se vaya un poco más allá de 100 €.

Aunque no todo fue un éxito total. Escuché a alguien decir que la tarta de queso no le gustó porque tenía queso azul. Pero claro, eso depende de tus gustos. En nuestra mesa le hicimos caso al metre que nos convenció de pedir un entrante extra, la trucha, y nos llevamos una sorpresa. El escalope es tan grande que, cuando ya habíamos empezado a llenar el estómago, el entrante fue un poco excesivo. Notamos un poco de hinchazón en el camino a casa, jajaja. Pero la mayoría del personal fue amable, así que eso se los perdonamos.

La decoración de Fismuler es un mundo aparte. Te sumerge en un ambiente acogedor con velas en cada mesa que realmente le dan un toque especial al ambiente. Me encantó esa mezcla entre lo moderno y lo clásico; sientes que estás en un lugar con personalidad. Así que si estás pensando en ir, definitivamente no te lo puedes perder. ¡Es de esos sitios en Madrid que apuntarás en tu lista de imprescindibles!

Fismuler es un restaurante informal

Y hablando de Fismuler, qué decir de ese sitio… Teníamos muchas ganas de visitarles, pero la verdad es que la experiencia nos dejó un poco fríos. Desde el principio, el servicio fue bastante lento y descuidado, y hacía un poco de frío en el local, lo cual no ayudaba a la experiencia. Y ya ni hablemos de la comida... la mayoría de los platos no tenían nada reseñable, como si los sabores no estuvieran ni cohesionados entre sí. El escalope fue un desastre, con un sabor a re-frito y un conglomerado de carnes que parecía más bien un churro que un plato digno de un restaurante.

Sin embargo, tengo que reconocer que hay personas que han disfrutado de la experiencia en Fismuler; algunos incluso les han dado 5 estrellas. ¿Qué tienen que decir? Que la comida es muy rica y original, especialmente la famosa tarta de queso. Aseguran que honoran las porciones y son ideales para compartir, aunque el servicio podría dar un poco más de juego sin tanta prisa. La gente asegura que por 50-60€ por persona está bien, aunque claro, siempre tienes que esperar un rato.

Unos amigos fueron y salieron con buenas impresiones. Pedirse unas ostras y una tarta tatín les pareció bien, pero no tan bien como esperaban, sobre todo con el precio que tienen. Aunque destacaron que el puré de patatas que acompaña al escalope era lo mejor. Por otro lado, notaron que el ambiente del local está bastante bien, pero el servicio parecía algo agotado. A algunos no parece gustarles ni lo que sirve. ¡Qué desconcierto, verdad?

¿Y Fismuler es un restaurante informal? Bueno, a pesar de las expectativas que rodean su nombre, yo diría que es un sitio para una cena relajada con amigos, pero no te vayas pensando que todo será perfecto. Puede ser que la experiencia varíe dependiendo de lo que pidas y en qué momento vayas. Así que si decides darles una oportunidad, ¡asegúrate de probar la tarta de queso, que parece ser el punto fuerte!

A qué tipo de cocina se dedica Fismuler

La última vez que estuve en Fismuler lo pasé en grande, de verdad. Era mi tercera visita y ya me siento como en casa. El ambiente es tan acogedor y vibrante, ¡ideal para una cenita con amigos! Me atrevería a decir que el brioche de corvina es casi un pecado, de lo bueno que estaba. La dorada con uva tinta —aunque debo admitir que no estoy del todo seguro del nombre— fue un plato que me dejó flipando, fresco y ligero, perfecto para la cena. Y esa chuleta de steak tartar, wow, el tema de la maduración de la carne realmente se nota. Además, servirla caliente hace que esos aromas de grasa salgan y le de un toque que no olvidas. Y la música en vivo del sábado empezó a sonar justo al final, ¿qué más se puede pedir?

Otra cosa que definitivamente no pueden dejar de probar es el bocata de oreja brava. De verdad, su sabor es indescriptible. La burrata y la ventresca de atún también estaban a otro nivel. ¡Qué placer fue disfrutar de todos esos sabores en un mismo plato! Y aunque ya estaba lleno, la tarta de queso Fismuler fue un final perfecto para la noche. Jugosa y con un sabor que aún se queda en la memoria. ¡No digan que no se los advertí! El trato del personal es siempre súper amable y eficiente, lo que hace que la experiencia sea aún mejor.

Si piensas en ir, asegúrate de reservar, porque a veces es complicado encontrar mesa, sobre todo los días más concurridos. La atmósfera se siente siempre vibrante y acogedora, y es un lugar donde seguro saldrás con una gran sonrisa y ganas de volver. En cuanto a la cocina de Fismuler, se especializan en una mezcla de sabores tradicionales y originales que hacen que todo sea realmente especial. La presentación y la calidad de los ingredientes son prioridad aquí, así que no te sorprendas si terminas sorprendiendo a tus papilas gustativas. ¡Nos vemos en la próxima!

Qué tipo de platos se pueden encontrar en el menú de Fismuler

¡Vaya, qué experiencia la de Fismuler, ¿verdad? Por fin logramos visitar este restaurante en C. de Sagasta, 29, Chamberí y, aunque teníamos grandes expectativas (y otras posibles decepciones), la verdad es que salimos con una mezcla de sensaciones. Después de todo el tiempo esperando, nuestro anhelo principal era probar el famoso escalope. No estuvo mal, pero sinceramente, no era tan crujiente ni tan sabroso como lo habíamos imaginado. Claro, no me malinterpretes, tenía su encanto, pero como que no cumplió con el hype que traíamos. Otros platos, sin embargo, nos sorprendieron agradablemente.

Sobre el servicio, digamos que hay margen de mejora. Nos habría encantado que nos contaran un poco más la historia detrás de algunos platos, ya que eso siempre le añade más sabor a la experiencia. La comida estaba bastante buena, pero teníamos la sensación de que con un poco más de atención al cliente, todo habría sido perfecto. Además, aunque el ambiente es bastante agradable, no es el lugar más kid friendly del mundo, así que si vas con peques, tenlo en cuenta: pudimos acomodar al bebé en su carrito en una mesa de cuatro, pero el cambiador del baño es un poco inusual (aguanta bandejas, ¿en serio?).

En nuestra segunda visita, todo cambió. Fismuler no falló esta vez y encontramos un local aún más acogedor. La comida es de mucha calidad y los platos, ingeniosos. Te diría que casi que pidas lo que sea porque seguramente aciertes. La tatín de puerro y la dorada con almendra y uva son dos platos que se merecen ser mencionados, junto con el escalope y la famosa tarta de queso, que aunque menos dulce de lo que esperábamos, tiene una base sólida de sabor. Esta vez, la atención fue impecable; nos sentimos muy bien tratados, aderezando la buena compañía con ese ambiente tan acogedor y la música en directo que tenían.

Si te preguntas qué tipo de platos puedes encontrar en el menú de Fismuler, hay una variedad interesante que abarca desde un delicioso steak tartar de chuleta hasta un curioso curry de verduras (aunque no es de mis favoritos). También tienen opciones como chipirones, un pollo sabroso y ese singular escalope que ya te he mencionado. Por supuesto, no puedes dejar de lado la famosa tarta de queso, que seguro tiene su espacio reservado en el corazón de todos los que venimos. Con precios de entre 40-60 € por persona, se hace una visita bastante apetitosa, aunque la relación calidad-precio puede sorprenderte en algún que otro plato. ¡Ya sabes, es un lugar para disfrutar con buena compañía y un par de anécdotas que contar!

Por qué se recomienda hacer una reserva en Fismuler

¡Ya te digo, Fismuler es un sitio al que hay que ir sí o sí! La cocina de mercado que tienen es realmente impresionante y está llena de platos originales que te dejarán con ganas de más. No puedo dejar de hablar del escalope con huevo y trufa que es una auténtica maravilla; el sabor es tan intenso y delicioso, ¡que te transporta! Aunque, ojo, hay quien no ha tenido la misma suerte con este plato, así que ya sabes, siempre es bueno pedir recomendaciones a la mesera. A veces, hay sorpresas agradables, como el montadito de oreja brava que es ideal para empezar la experiencia.

Hablando del ambiente, Fismuler tiene una onda muy chula, ideal para una cena con amigos o una comida familiar. Una peguilla es que aparcar puede ser un dolor de cabeza, así que lo mejor es que te armes de paciencia o busques alguna plaza de pago cerca. Pero la espera vale totalmente la pena. Ya ves, el servicio es bastante correcto y siempre están listos para guiarte con sus platos más destacados.

Y no me olvido de los postres: la tarta de queso es un clásico imperdible, junto con el coulant de pistacho que hará que te reencuentres con el amor por los dulces. En general, el precio por persona ronda entre los 40 y 70 euros, así que no es lo más barato del mundo, pero considerando la calidad, te sale a cuenta. Si decides ir, no dejes de pedir al menos un par de platos para compartir, porque hay tanta variedad que seguro te quedas con ganas de probar más.

Y para la pregunta del millón, ¿por qué es mejor hacer una reserva en Fismuler? Pues porque, aunque el lugar tiene un aire acogedor y espacioso, suele llenarse rápido, especialmente los fines de semana. Así que si quieres asegurarte una mesa y evitar quedarte mirando a través de la ventana mientras saboreas el aroma de la comida, ¡no dudes en reservar! ¡Es un planazo que no querrás perderte!

Hay opciones de mesas compartidas en Fismuler

Y como te decía, Fismuler es ese tipo de lugar que se queda contigo, ¿sabes? La última vez que fui, pedí el sashimi de dorada, y ¡madre mía! Tienes que probarlo, porque estaba tan fresco y delicado que me dio ganas de pedir otro. Y no me digas que no te gustan las alcachofas, porque las de allí son un verdadero descubrimiento. Crujientes y llenas de sabor, te prometo que no te decepcionarán. Luego, cometí el error de compartir el arroz rojo con cangrejo, ¡una pasada! Absolutamente para repetir. Pero la verdadera estrella de la noche fue, sin duda, su famosa tarta de queso. Cremosa, suave y con el dulzor justo. No digo más.

El ambiente del restaurante tampoco se queda atrás. Es súper acogedor, te hace sentir como si estuvieses en casa, pero con un toque elegante que lo hace especial. El servicio es el tipo de cosa que siempre recordarán; esos camareros que son atentos sin ser pesados, siempre listos para ayudarte. No me extraña que este sitio tenga tanta buena fama: ¡merece las 5 estrellas que le han dado! Si estás pensando en ir, prepárate a desembolsar entre 70-80 € por persona, pero créeme que cada euro vale la pena.

Por cierto, hay algo más que me preguntaste: las mesas compartidas. Fismuler tiene opciones que hacen que la experiencia sea aún más divertida. Es genial para conocer a gente nueva o conectar con amigos en un ambiente más distendido. Y, bueno, si el servicio y la comida son de 10, ¡imagina lo que es compartir esos momentos! Si aún no has hecho planes, ¡no lo dudes!

Cuál es la valoración de Fismuler en Restaurant Guru

La experiencia en Fismuler es simplemente increíble, ¿verdad? Te cuento que desde que entramos, el lugar ya te atrapa con su ambiente acogedor y ese toque de personalidad que lo hace único. Te da la sensación de que estás en un sitio donde cada rincón ha sido pensado con cariño. Durante nuestra visita, empezamos con la ensalada de tomates de temporada y, ¡qué delicia! No esperábamos que algo tan simple pudiera dejarnos descolocados, pero de verdad que fue un espectáculo para el paladar. Pero si pensábamos que eso era lo mejor, llegó la sopa de melón e hinojo para llevarnos al siguiente nivel. Es una mezcla fresca y original que jamás habríamos imaginado.

De plato principal, elegimos el tartar de atún y el mítico escalope con todo, y lo único que puedo decir es que estaba delicioso. Si tienes la oportunidad, ¡no te lo pierdas! Y aunque todo el mundo habla maravillas de la tarta de queso, nosotros decidimos arriesgarnos y probar la crema de coco con noodles de mango. ¡Madre mía! Sin palabras, simplemente exquisita. Definitivamente, se nota que Fismuler se preocupa por la calidad de sus ingredientes, y eso se refleja en cada plato.

Ahora, si piensas en el ambiente, la diferencia entre ir a comer y a cenar en este sitio es abismal. La música en directo y las velas que iluminan el local a partir de las 23h crean una atmósfera romántica y acogedora que invita a quedarte. La comida sigue siendo de 10, y si alguna vez te atreves, prueba la lubina espectacular o la ensalada, que otra vez ese toque a melón nos dejó impresionados. Y no te olvides del postre, la tarta de chocolate es una opción que, según dicen, ¡supera incluso a la de queso!

De verdad, nos atendió una camarera llamada Graciel que se merecía un aplauso por su servicio excepcional. Todo lo que probamos fue un acierto, desde las zanahorias braseadas hasta la corvina a la parrilla. Si tienes la suerte de no tener reserva, el personal es tan amable que hacen lo posible por encontrarte un huequito, y eso se agradece. Y si te preguntas sobre el precio, la relación calidad-precio es muy accesible; por 50-60 € por persona comes de maravilla.

Por cierto, si estás interesado en la valoración de Fismuler en Restaurant Guru, prepárate para quedarte boquiabierto: ¡una valoración de 5 estrellas! Y no es para menos, porque tanto la comida, el servicio y el ambiente son para llevarse una experiencia inolvidable. Así que no dudes en visitarlo, ¡las ganas de volver son inevitables!

El servicio en Fismuler puede ser ajustado en horas pico

Ya te digo que el Restaurante Fismuler es un lugar super agradable para pasar la noche. Su ambiente es acogedor, con esas mesas compartidas que te hacen sentir en casa. No importa si prefieres estar en la mesa alta o en la baja, siempre hay algo especial en disfrutar de la cena rodeado de gente interesante. Además, la comida es riquísima y abundante, así que no te quedes con hambre, ¡porque aquí seguro que no lo harás!

La carta es una maravilla, de verdad. Tienen algunos platos que no puedes dejar de probar, como la famosa Tarta de Queso Fismuler, que es un auténtico espectáculo. Y si te gustan las tortillas, no puedes perderte la de Ortiguillas o la de Chipirones en Su Tinta. Y ojo, que el escalope también está muy bien, aunque personalmente, creo que hay otras opciones más irresistibles en el menú. Pero hey, cada uno tiene sus gustos, y aquí hay para todos.

Aprovecha si vas un sábado, porque ofrecen música en directo que le añade un toque especial a la cena. Empieza con algo suave, así que puedes tener tus conversaciones sin problemas. Y ya hacia el final de la noche, la música se anima un poco, pero nada que te impida disfrutar del momento. Es ese tipo de lugar en el que puedes relajarte sin que la música te abrume, todo lo contrario a algunos sitios donde apenas puedes escuchar a tu acompañante.

Sobre el servicio, tengo que decir que es impecable. Todos son super atentos y se nota que disfrutan lo que hacen. En las horas pico, podría parecer que el servicio podría ajustarse un poco, pero realmente, la atención se mantiene en un nivel alto. Así que si decides visitar Fismuler, no te preocupes por eso, que te atenderán de maravilla. Sin duda, un sitio al que hay que volver una y otra vez. ¡Ya tengo antojo solo de pensarlo!

Fotografías Restaurante Fismuler

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