Restaurante La Madreña Santa Lucrecia

Restaurante La Madreña Santa Lucrecia

La Madreña Santa Lucrecia es el lugar ideal si buscas disfrutar de la auténtica cocina asturiana en Madrid. Este restaurante se encuentra en Calle de Santa Lucrecia, 10, Carabanchel, y es famoso por sus cachopos irresistibles, fabadas tradicionales, y unas hamburguesas que son pura delicia. No te olvides de dejar espacio para su famosa tarta de queso, posiblemente la mejor de toda la capital, hecha con leche de los valles asturianos. Con más de 2000 reseñas positivas, es un destino que no puedes dejar pasar.

Además, La Madreña te ofrece un ambiente cálido y acogedor que te hará sentir como en casa. Abre todos los días, con horarios flexibles que se adaptan a tu ritmo; de lunes a viernes de 7:00 a 0:00, y el fin de semana incluso hasta la 1:00 de la mañana. Si quieres asegurarte de no quedarte sin mesa, es buena idea reservar un rato antes. Pasa y descubre por qué tanto la gente habla de este lugar; su combinación de comida deliciosa y el mejor servicio es simplemente irresistible.

Restaurante La Madreña Santa Lucrecia

Restaurante
3,8
2.093Reseñas
Fotos
C. de Sta. Lucrecia, 10, Carabanchel, 28019 Madrid
914 60 53 75

Horarios Restaurante La Madreña Santa Lucrecia

DíaHora
lunes7:00–24:00
martes7:00–24:00
miércoles7:00–24:00
jueves7:00–24:00
viernes7:00–24:00
sábado9:00–24:00
domingo9:00–17:00

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación Restaurante La Madreña Santa Lucrecia

Dónde se ubica La Madreña Santa Lucrecia

¡Hola, amigos! Hoy quiero hablarles de un sitio que a muchos nos suena: La Madreña Santa Lucrecia, que está en C. de Sta. Lucrecia, 10, Carabanchel, 28019 Madrid. Este restaurante tiene muchas opiniones y hay de todo un poco, ¡como una montaña rusa de sabores y experiencias!

Nosotros fuimos a probar su menú del día por solo 14€ y, la verdad, nos gustó bastante. Tienes 4 primeros y 4 segundos para elegir, además de un postre. Probamos la tarta de queso, que estaba buena, aunque un poco pequeña. La comida en general estaba muy rica y la atención de la camarera fue excelente. Sin embargo, tuvimos un pequeño incidente con un camarero dominicano que fue un poco grosero, lo que nos dejó una sensación rara. Pero ya saben, esto puede pasar en cualquier lugar.

Sin embargo, no todo es un camino de rosas. He visto reseñas de otros que han tenido experiencias muy diferentes. Algunos mencionan que la calidad ha decaído, y lo cierto es que pagar 25€ por un cachopo con 4 trozos de carne se siente un poco abusivo. Otros también han comentado sobre el pulpo y los torreznos, asegurando que parecen más bien un resumen de lo que deberían ser. Es una pena, porque este sitio solía ser de los favoritos en la zona, pero parece que se ha perdido un poco de la magia.

Para aquellos que se están preguntando, La Madreña Santa Lucrecia se encuentra en la Calle de Sta. Lucrecia, en Carabanchel. Es un restaurante amplio, con diversas mesas donde puedes disfrutar de un buen rato. Pero eso sí, vayan con precaución, porque hay algunas opiniones que sugieren que el servicio y la calidad de la comida están en un punto de declive. ¡Qué pena! Pero bueno, siempre hay que probar uno mismo. ¿Quién se anima a ir y contarnos?

Qué tipo de cocina se ofrece en este restaurante

Y, bueno, para que no digas que solo me quejo, te contaré que hay algunas cosas que destacan en La Madreña de Santa Lucrecia. El cachopo exprés que probamos fue un gran acierto, realmente estaba bueno, jugoso y con ese sabor asturiano que tanto nos gusta. También tienes que probar la tarta de queso; si hay un plato que se lleva la palma, ese es, sin duda, el que se lleva todos los elogios. ¡Es un clásico de la casa y, según dicen, tiene fama de ser la más famosa de Madrid! Una delicia que, en comparación con el resto de los platos, parece que realmente han puesto más cariño.

Sin embargo, lo demás nos dejó un poco fríos. El pulpo estaba más blando de lo que me hubiera gustado y con unas porciones que te hacen preguntarte si realmente vale los 40 euros que cobran. Y ya ni hablemos de las croquetas… no las recomendaría, son de las congeladas y eso se nota. Se me hace difícil entender cómo pueden tener tanta fama por la comida asturiana y servir algo tan básico. Y ojo con el pan: 4 euros por dos trozos que no te dicen que te van a cobrar. Eso duele, ¿verdad?

El ambiente es otro tema. Tienen ese encanto especial con la iluminación y la vajilla, pero el servicio… ¡madre mía! Teníamos que hacer del Sherlock Holmes solo para llamar la atención de los camareros. Mira que no había más mesas ocupadas, pero se notaba que les faltaba un poco de organización. En fin, quizás tuvimos mala suerte con el servicio ese día, pero las experiencias me han dejado con ganas de buscar mejores opciones en la zona.

Y ya que estamos, este sitio parece tener fama por la cocina asturiana, aunque en nuestro caso quizá decepcionaron un poco las expectativas. Eso sí, el tapeo está en la onda, y si buscas un lugar para unas cervezas con tapas, vale la pena pararse aquí. Por cierto, cada vez que venía alguien nuevo al grupo, preguntaban por ese famoso sam de torrezno. Tiene su encanto, pero creo que un día tendré que volver a probar otros platos para confirmar lo que se dice del lugar. ¡Ya te cuento!

Cuáles son algunos de los platos más destacados del menú

La última visita a La Madreña fue de lo más decepcionante. Normalmente hemos ido a comer allí con la ilusión de disfrutar de una buena comida, pero hoy, la saga de desilusiones ha alcanzado un nuevo nivel. Pedimos tres raciones: croquetas, tortilla de merluza y cachopo express, y nos quedamos bastante impactados. Las croquetas estaban literalmente embadurnadas en aceite, y la tortilla era tan pequeña que parecía más un aperitivo que un plato principal, además de costar 23 euros. Y ya ni hablar del cachopo, que era ridículo y grasiento; sinceramente, no volvemos a caer en la trampa de este sitio.

Además, el servicio fue horrible. Tardaron casi 30 minutos en traer nuestra tercera ración y tuvimos que reclamar varias veces antes de que apareciera. Ah, y no se me puede olvidar mencionar el pan, ¡que nos cobraron 1,80 euros por cada trozo! En total, 5,40 euros por cinco miserables chuscos de pan. La verdad es que la experiencia fue tan frustrante que nos planteamos firmemente recomendar a todo el mundo preguntar antes de ir. Sin duda, un 1 para comida, servicio y ambiente.

A pesar de que recuerdo haber tenido mejor suerte en otras visitas al principio, como cuando fui con la familia y todo estuvo espectacular, parece que ahora el lugar ha cambiado por completo. Recoger el pedido de Too Good to Go fue otra gran decepción. Para 5 euros esperábamos más que un plato de macarrones cocidos con tomate, que realmente no vale la pena. Lamentablemente, me siento obligado a contribuir a este mar de reseñas negativas.

Para aquellos que no hayan tenido la oportunidad de probar algún plato destacado del menú, podría suponer que quizás el entre cot pudiera ser digno de elogio, pero, a decir verdad, hasta eso decepcionó. La carne se sirve sobre una piedra caliente y, si no te lo explican, terminas con algo que no sabías que estaba cocinándose mucho más de lo debido. La idea de que este lugar pretenda ser tradicional y no lo sea en absoluto es, ya no una sorpresa, sino simplemente triste. En resumen, entre los precios inflados y la calidad deficiente de la comida, realmente no hay grandes platos que recomendar ¡más vale pensarlo dos veces antes de acudir!

Es necesario realizar una reserva para comer en La Madreña

En serio, lo de La Madreña en Santa Lucrecia fue una experiencia que ni en mis peores pesadillas me imaginé. Habíamos decidido ir a celebrar algo y, sinceramente, el servicio y la comida del domingo pasado fue lamentable. Después de dejarnos 400€ en una comida para 9 personas, no esperábamos que la lubina brillara por su ausencia. Y que me hablen de los platos que pedimos… la carne era tan pequeña que parecía más un aperitivo, ¡y eso que costaba 26€! Las patatas fritas… bueno, me ahorro los comentarios porque estaban más crudas que fritas y apenas eran tres contadas.

Y ni hablar de los chopitos, que eran más harina que calamar. Mi amigo que los pidió no pudo ni acabarse la ración, y eso que es de buen comer. Ridículo, ¿no? Al pedir entrantes, nos dijeron que debíamos pedir todo de una vez, porque, según ellas, si no, en cocina se enfadaban. Vamos, que en qué restaurante te dicen eso. Era como si estuvieran haciendo un favor en lugar de servirnos. ¡Y la camarera ni se enteraba! Tenías que repetir el pedido cuatro veces para que lo anotara, de lo contrario, te dejaba con cara de perplejo.

El servicio fue otro desastre, ya que tardaron en atendernos y la bebida y el pan llegaban más tarde que un invitado a una fiesta. Y cuando al fin llegaron los postres, ¡los dejaron en la mesa de enfrente! Está claro que lo de la atención al cliente no es lo suyo. La excusa de que los líos en la cuenta eran por "el sistema" no coló. En resumen, comida de pésima calidad, porciones pequeñas, y un servicio que dejaba mucho que desear. Vamos, que no vuelvo ni aunque me paguen por ello.

Y mira, en cuanto a la pregunta de si necesitas reservar para comer en La Madreña, pues te diré que con esta experiencia dudo que haya mucha gente en la cola. Pero, ¡por si acaso quieres arriesgarte! Tal vez sea bueno llamar antes y asegurarte, aunque, con lo que cuentan compañeros de buena fe como yo, quizás sea mejor buscar alternativas. ¡Hay muchos sitios buenos en Madrid!

Cuáles son los horarios de apertura del restaurante

¡Y así fue como volvimos a La Madreña en Santa Lucrecia después de un tiempo! La verdad es que teníamos un par de dudas por algunas reseñas que habíamos leído, pero, sinceramente, no había razón para preocuparse. El lugar se mantiene a un nivel increíble, con una atención súper buena. Léase: la camarera que nos atendió, Leydi, fue un amor. A pesar de que el local estaba más lleno que un puchero en invierno, estuvo atenta a todo lo que necesitábamos y eso se agradece.

Cuando llegó la comida, ¡ya les digo que nos quedamos encantados! Las raciones son justas, ni un exceso que te deje rodando ni escasas como en otros sitios. Las chuletillas estaban para chuparse los dedos, y no hablemos de la milhoja de cochinillo que estaba de escándalo. Y el bacalao al horno, por favor, muy bien preparado. Y los postres, ni se diga. Mi madre se puso como una niña con el arroz con leche, que aunque fue la ración más pequeña, le encantó. Y los frixuelos rellenos de crema... ¡buenísimos y en buena cantidad!

Por supuesto, hay que mencionar el ambiente. Había mucha gente y el ruido era un poco elevado, pero eso es lo que pasa en estas fechas, ¿no? En general, si buscas un sitio donde repetir por la calidad y el buen trato, ¡La Madreña es el lugar! Gran comida y un servicio que te hace sentir casi como en casa.

Ah, y si te lo preguntas, los horarios de apertura del restaurante son realmente flexibles, así que puedes pasar en cualquier momento del día. ¡Ideal para una buena comida sin complicaciones, ya sea entre semana o en fin de semana!

Hasta qué hora está abierto La Madreña los fines de semana

Claro, después de tanto hablar, vamos a ser sinceros: La Madreña, en Santa Lucrecia, tiene mucho que ofrecer, pero hay algunas cosas que deberían poner en la balanza. La comida es buenísima y el ambiente es la mar de acogedor, pero hay veces en que el servicio puede dar un giro inesperado. Y aquí es donde entra la nueva encargada, Verónica, que ha dejado a más de uno con un sabor agridulce. ¿No es raro que alguien en un papel tan clave no sepa manejar situaciones delicadas? Te cuento, la última vez que estuve, la atención se tornó un poco… desagradable. Verónica parecía más interesada en pasar la pelota que en resolver problemas. En lugar de dar una explicación clara sobre un cobro erróneo, te dice que llames a la policía. Vamos, que no es lo que esperas en un sitio donde antes te atendían con una sonrisa, ¿verdad?

Lo que más me molesta es que el equipo de La Madreña, que siempre ha dado la talla, se vea opacado por un par de decisiones no muy acertadas. Cata, por ejemplo, siempre saca una sonrisa y se nota que tiene una conexión especial con los clientes. Ella es una de las razones por las que seguirá siendo uno de mis sitios de referencia. Me encanta esa familiaridad, y es lo que te hace querer volver. Pero, tras una experiencia así, me queda la incertidumbre de si vale la pena arriesgarme, a pesar de que otros amigos hayan tenido experiencias fabulosas.

Y hablemos de la comida, que es lo que nos trae aquí. Aunque un par de platos no fueron lo que esperaba, como ese cachopo que pedí con ganas y me traen “flamenquines gigantes” que se dejaban comer, pero a ese precio... ¡hay más opciones ricas en la zona! La tortilla de merluza sí que fue un acierto, y la tarta de queso también sobresalía, pero el tema de las cantidades me dejó un poco insatisfecho. ¡Menos es a veces más, pero no cuando se trata de un buen trozo de postre!

Y ya que hablamos de horarios, si piensas ir a La Madreña los fines de semana, te cuento que suelen estar abiertos hasta la 1 de la madrugada. Así que, si te apetece cenar y quedarte un rato más, tienes hasta tarde para disfrutar de esa excelente comida y quizás cruzarte otra vez con Cata. ¡No te lo pierdas, que siempre se pueden llevar sorpresas y, aunque a veces hay días raros, la buena comida siempre te espera!

Cómo se califica la tarta de queso que sirven en el restaurante

Ya te digo, La Madreña en Santa Lucrecia es uno de esos lugares que se quedan grabados en la memoria. Esta es nuestra segunda visita y, déjame decirte, ¡no decepcionaron en absoluto! Primero que nada, la atención de los camareros es excelente. Te sientes como en casa, y eso se agradece un montón. Además, la comida está toda buenísima. Como siempre, al final, el star del show fue la tarta de queso. Si no la pruebas, de verdad que te estás perdiendo algo increíble.

El menú que pedimos fue de maravilla. Eran platos para compartir, ideal para pasar un buen rato. Nos decantamos por el cachopo, que tienen una variedad impresionante, además de unos gambones y unas croquetas que estaban de rechupete. La verdad es que la relación calidad-precio es bastante buena; por unos 50€ tuvimos suficiente para dos personas, aunque el pan nos lo cobró por separado... pero lo olvidamos rápidamente, porque la experiencia compensó cualquier peguilla.

Si buscas un sitio con ambiente agradable, definitivamente has de probar la terraza que tienen. Es un rinconcito muy bonito, justo al salir de Plaza Elíptica/Opañel, con poco ruido y el periquete perfecto para disfrutar de una buena comida. Probamos el cachopo de cecina y uno de panceta ibérica, además de ensalada de tomate con ventresca. Y otra vez, esa tarta de queso con un toque de canela que te deja con ganas de más… ¡es realmente deliciosa!

Sobre la tarta de queso que sirven ahí, te diré que es una de las más recomendadas de Madrid. La hacen con mucho cariño, y sinceramente, si eres amante del dulce, te animo a que la pidas. En resumen, si buscas un lugar donde comer bien y disfrutar de un buen servicio, La Madreña es todo un must. Sin duda, ¡volveremos!

La Madreña Santa Lucrecia tiene un ambiente acogedor

Y ya te digo, La Madreña Santa Lucrecia tiene un poco de todo, pero no todo es color de rosa. Por un lado, tenemos esas experiencias de cena no tan agradables; a algunos les ha tocado lidiar con una relación calidad-precio lamentable. Eso sí, hay que tener en cuenta que tampoco todo el mundo tiene la misma suerte. Aunque los cachopos y las colas de langostinos tengan un par de malas reseñas, las críticas positivas están destacando otros platos que merecen la pena y que, según cuentan, no dejan a nadie insatisfecho.

Por otro lado, lo que me sorprende es cómo hay gente que sale con una sonrisa de oreja a oreja. La comida, que según algunos es simplemente espectacular, parece transitar entre recetas asturianas del día a día y platos que te dejan pensando: “Es que, esto es un manjar.” La combinación del queso de Cabrales en las patatas y el cachopo tiene a más de uno volviendo por más. Ah, y no olvides la tarta de queso cremosa, que dicen que es la más famosa de Madrid. ¡Vaya tentación!

Hablando del servicio, eso sí, parece ser que se la juegan un poco. Hay quien dice que el personal es atento y profesional, asegurándose de que todo esté en su punto, mientras que otros no han tenido la misma suerte. Si te toca una buena experiencia, la atención se vuelve parte de la diversión. Y si te gustó el aperitivo de chorizo picante, ya tienes un motivo más para volver.

Y, claro, sobre la pregunta de su ambiente acogedor, creo que la respuesta es clara. La mayoría de los que van a La Madreña se sienten bienvenidos desde el primer momento. Esa sensación de hogar que te hace querer quedarte un rato más y disfrutar de la compañía. Al final del día, todo se trata de las vibras que te transmitan y los buenos recuerdos que te lleves. Con todo esto en mente, puedes tener una buena experiencia, aunque siempre hay que ir con algo de precaución.

Fotografías Restaurante La Madreña Santa Lucrecia

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